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Miedo, Ara

En mis pensamientos egóticos e irreales, siempre me propongo crear un discurso que te deje con la boca abierta. Durante los días previos a escribir la editorial leo textos inspiradores. Y me asombro, al sentirme en absoluta sintonía con sus palabras. Pero la coherencia puede al orgullo y tengo que reconocer que soy una mujer de sabiduría domestica, vamos, de ir por casa, más bien rollito Almodóvariano, será por cercanía manchega por parte de socia, que en esta edición se ha empeñado en escribir sobre el miedo. Quien no haya tenido miedo, que levante la mano.

La última crisis miedica la tuve hace pocos meses. Me vi envuelta en una espiral de inseguridad y Golundrismo (mi casa, mi ciudad, mi trabajo, mis hijos…) tan grande, que de hecho me sorprendió, “a estás alturas y prácticamente iluminada, esto no toca” pensé. De hecho mi pareja me soltó la mítica frase; “parece mentira que haciendo yoga y meditando te pasen estás cosas, pues vaya yoguini estás hecha”.

El miedo a la muerte de un mundo conocido, me hizo saborear de nuevo la sensación depredadora de la ansiedad.

Hubo un tiempo en el que el miedo a mi propia vulnerabilidad, el miedo a sentir dolor físico, psíquico o mental, me llevo a intentar controlar todo, en un esfuerzo titánico y agotador.

Si me siento a reflexionar sobre lo que me provoca miedo, la lista puede ser larga, por ejemplo; Ya no tengo miedo a los monstruos escondidos debajo de mi cama, ni dentro de los armarios, pero podría cambiarlos por las alertas 4 o 5 en nuestras ciudades o enfermedades o catástrofes naturales, no sé el abanico es amplio.

Cuando dejo que mi vibración baje, me desenchufo, le abro la puerta al miedo y dejo que me invada. Cuando me sintonizo a la fuente, en mi caso a través de la práctica de yoga, la meditación y el contacto con la naturaleza, vuelvo a sentir mi relación con el Amor, la vibración mas elevada. Me conecto, consigo elevar la energía de nuevo y vivir contenta. El color del cielo es mas intenso, puedo ver la belleza en cada uno de los gestos de las personas que me rodean y los obstáculos son bendiciones ocultas que me impulsan a seguir creciendo como Ser Humano.

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Miedo, Marta

Sí. Sí. Yo propuse escribir sobre el miedo en esta editorial y cuando se aceptó la propuesta, me di cuenta de que no tenía nada que decir. Estamos a tres o cuatro días de mandar a imprimir la revista y mi editorial aún no está lista… por no decir que no está ni siquiera empezada. ¿Miedo? Podría ser fácilmente mi primer apellido, o mi nombre. Desde antes de que pueda recordar le tengo miedo a absolutamente todo. A la noche, a la oscuridad, a la enfermedad, a la muerte, al abandono, a perder el control… en fin, he cumplido 26 años y aún no logró dormir completamente a oscuras, ni siquiera estando acompañada.

Recuerdo una temporada en la que mis mejores amigos eran los médicos de urgencias de los hospitales cercanos a mi casa, cada noche iba pensando que me estaba dando un ataque cardiaco. Os juro que me dolía el corazón.

Con el tiempo he entendido que durante esa temporada, yo misma me sometí a un periodo de estrés brutal. Digo yo misma, por que solo nosotros somos los responsables de cómo nos sentimos. El trabajo y el amor pasaban por un mal momento y lo único que yo podía controlar era mi salud y por tanto, el miedo tan atroz que sentía, me llevó a enfermarme, psicológicamente claro, como válvula de escape o llamada de atención. Aún hay ocasiones en las que me llevo la mano al pecho y siento dolor… entonces respiro y recuerdo que el miedo, la ansiedad y el estrés, solo pueden hacerme daño si yo lo consiento, y no, jamás me dio un ataque al corazón.

Cuando aprendí a respirar, empecé a invstigar en los diversos estadios de la respiración y comencé a comprender como con un sencillo pranayama podía controlar este estado de miedo. Entonces empecé a indagar en todo aquello que me daba miedo, traté de buscar su raíz y este es ahora mi trabajo más duro… Sigo siendo la misma chica miedosa, pero poco a poco voy teniendo más información sobre aquello que me aterra, y voy tratando de crear mis espacios seguros dentro de mi para evitar quedar paralizada… Si alguien que tiene miedo me pidiera un consejo… tan solo le diría que se sentara en una silla y respirase, después de unos minutos de solo respirar… entonces todo parece más claro.

 

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