¿GRATITUD?

Qué maravillosa provocación me han propuesto las editoras de YoguiOla. Llevo varios días pensando en ello… El tema tiene más matices de lo que parece. En realidad tiene varias trampas. Sígueme, si quieres, a ver que opinas…

Soy una persona agradecida. Me enseñaron en la infancia, mi abuela Isabel concretamente. Me decía: “agradece porque no te duele una muela”. ¡Gracias! Piensa cómo sería de espantoso que en este momento te doliera tremendamente, pero no te duele. ¡Gracias!

Y ahí empecé a ver la vida en esos términos.

Cuando me acuesto, casi cada noche me acuerdo de los que no tienen una cama caliente para dormir, y yo sí. Gracias.

Tengo hijos sanos y otras personas los tienen enfermos. Gracias.

Usando la mente como usa el bisturí el cirujano, con sumo cuidado y exactitud, en correspondencia a su extraordinario poder, analicemos con más detenimiento cual es el subtexto del agradecimiento. Seguiré con mi propio ejemplo: me acuesto agradecida de tener una cama confortable, ¿qué es lo que estoy enseñándome a mi misma con ello? En primer lugar, me estoy diciendo que tener o no tener una cama confortable puede modificar mi experiencia de vida, la sensación de felicidad. Obvio. O no tantoVayamos con mas finura, escalpelo, saquemos una fina capa de piel para ver qué hay debajo de esa enseñanza que me otorgo todas las noches. ¿Quiero realmente aprender que la felicidad depende de mi cama? ¿No sería mejor decirme todas las noches esto otro:

“Gracias, qué agradecida me siento de tener esta confortable cama y sobre todo agradezco que, aunque no la tuviera, ese hecho no podría quitarme de ninguna manera la paz de mi mente/corazón”?

HariDev en el Tipi

Sí, resulta un poco más largo, pero introduzco en mi conciencia un elemento nuevo, prometedor y, me atrevo a decir, verdadero.

¿Sí? ¿Es de verdad verdadera la afirmación de que la ausencia o presencia de cama, alimento, salud, etc… influyen en la sensación de felicidad que la vida me brinda? Parece evidente que sí, que influye, por eso todos tratamos de tener el máximo confort y el mínimo de incomodidad o sufrimiento. Como animales buscamos el placer y huimos del displacer. A ese nivel es cierto y evidente, y de nuevo tendría sentido agradecer por tener una buena y cálida cama. Pero esta es una revista de Yoga, y el Yoga trata con la mente, es todo con la mente. Lo que hacemos con el cuerpo es para la mente, lo que hacemos con la respiración es para la mente, lo que hacemos con la alimentación, con la música, con el corazón, es para la mente. Y en definitiva qué pretende un yogui hacer en su mente: salvarla de la dualidad. El yogui quiere salir de la prisión mental que supone esclavizarse a lo deseado versus lo rechazado. Si no creemos que es posible ecualizar la mente de manera que pueda planear suavemente sobre las ondulaciones de la vida entonces es que no creemos en el poder de la mente ni del Yoga.

Cual sería una manera cuerda de agradecer y que entrene la mente hacia la felicidad:

“Wow, gracias por tener esta tarde libre para descansar… Aunque si no la tuviera también sería dichosa.”

“Qué agradecimiento siento por tener estos nietos hermosos que me dan con sus ojitos ternura e inocencia… Pero si no tuviera nietos también puedo sentirme rica por dentro.” HariDev cantando

Etcétera, etcétera, etcétera…

He encontrado otro aspecto interesante en la gratitud, si queremos seguir profundizando, vamos allá:

Cuando agradezco tener un plato de comida rico en la mesa, estoy apuntando sin decirlo a que hay otros que no lo tienen, pues si todos los seres tuvieran su rica comida para comer, no sería necesario agradecerlo ya que lo daríamos por descontado. Es decir, cuando agradezco mi plato de arroz, puedo aprovechar para hacerme consciente de que muchas personas no tienen qué comer, y siendo eso así, ¿no es un poco egoísta estar agradecido porque precisamente yo soy la que tiene que comer en comparación con los que no tienen? De nuevo, si creemos que la mente es poderosa, parece lógico que seamos precisos en su uso, más precisos diría yo, que un cirujano con su estilete o un controlador aéreo con su radar.

Experimentaré aquí algunos agradecimientos a ver como nos suenan:

Estoy agradecida por mi comida, pero no estoy agradecida de que otros no la tengan.

Estoy agradecida por tener mis hijos sanos, pero no estoy agradecida porque muchas madres tienen a sus hijitos muy enfermos. El hecho de que precisamente yo los tenga sanos, me hace mas afortunada desde un punto de vista egoísta, pero en el fondo del alma no me hace mas afortunada, ya que somos una sola familia y una sola mente, y debemos compadecernos por todos los seres sensibles que sufren.

Entonces el agradecimiento por lo que tengo lo puedo usar para hacerme consciente de lo que otros no tienen. Esa conciencia no significa en ningún caso, sufrir con los que sufren. Sino hacerse uno con los que sufren, saberlos, amarlos, y quién sabe, si podemos y es nuestra condición, ayudarles.

La versión larga que incluye los dos aspectos sería:

“Cuan agradecida estoy por esta comida tan rica que voy a comer, y aprovecho para recordarme a mi misma que si no la tuviera, igualmente me sentiría en paz, ya que el Amor siempre me tiene y me sostiene. Muchas bendiciones para quienes no tienen nada para comer, que puedan hacerlo lo antes posible, y bendiciones para que sus mentes, unidas al corazón del Amor, les den una sensación de paz más real a la del hambre.”

Estas reflexiones se vendrían abajo, como castillo de naipes, si no fuera verdad que podemos sentir la Paz en el infortunio. Pero es verdad. Hay muchos ejemplos, Nelson Mandela ingresó en la prisión lleno de ira y violencia, y durante el encarcelamiento se lleno de amor, vida y esperanza.

¿Y que hacer con el agradecimiento cuando la vida nos presenta situaciones difíciles? Aquí me voy a meter en un lío, porque creo que mi opinión es muy distinta a la de mucha gente… Pero me parece que merece la pena el debate. Voy a poner un ejemplo:

“Gracias Vida, por el accidente de tráfico que me ha dejado maltrecha en la cama. Es un tiempo que estoy aprovechando para mi crecimiento personal, si no me hubiera accidentado de ninguna manera hubiera accedido a esta información valiosa sobre mi misma. Gracias Dios Universo por tu empujón.”

Estoy en franco desacuerdo con este modo de usar la mente. No creo que sea verdad y tampoco que nos convenga creer que la Vida-Amor-Dios nos enseña emHariDev tantrapujándonos bajo las ruedas de un coche. No equiparo la Conciencia con un padre que te aprieta los tornillos para enseñarte, bajo la vieja filosofía de que “la letra con sangre entra”. Mi creencia se sostiene en la premisa que las cosas agradables y desagradables que nos ocurren son todas de nuestra incumbencia, de algún modo nos lo hacemos nosotros, Dios no tiene la responsabilidad. Lo que sí creo es que podemos estar agradecidos ante el infortunio porque el Amor, la Conciencia, puede sacar partido de todo lo que le ofrecemos. Es infinitamente creativa y juega a nuestro favor. Mi agradecimiento podría ser mas o menos así :

“Gracias Conciencia porque vas a aprovechar el accidente que me tiene postrada en la cama y el dolor que siento para beneficio de mi mente y de mi alma. Te entrego esta situación para que hagas de ella algo bello”

Honestamente y para terminar, hay una cosa de la que no solo estoy agradecida sino también asombrada. Estoy infinitamente agradecida de algo que no solo tengo yo, que tenemos absolutamente todos. Y es precisamente que el Amor siempre llega antes que nosotros al lugar del desconsuelo. Que el Amor todo lo cubre, todo lo ilumina, todo… Estoy profundamente agradecida de que así sea, en mi nombre y en nombre de todos nosotros, gracias por la perfección del Amor.

Isabel Solana – Hari Dev Kaur

Directora, profesora y formadora de Happy Yoga

Clases de Un Curso de Milagros en www.escueladeuncursodemilagros.es

 

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