Nacimientos Acuarianos

Para nosotras, ser matrona es más que una profesión, es una entrega total a una causa de amor. Es acompañar a las mujeres en su misión como canalizadoras de amor y vida. Es un privilegio sagrado, y desde esta reverencia enfocamos nuestra relación no solo profesional sino humana con las mujeres y familias que gozan de la bendición que supone esperar un hijo.

Hay en nosotras una conciencia clara y profunda de la trascendencia del parto y el nacimiento en sus protagonistas (la madre y el bebé) y una trascendencia expandida, desde el familiar más cercano a cualquier ser humano que habita en un recóndito lugar del mundo. La humanidad se enriquece espiritualmente con cada ser humano que llega desde el universo a los brazos de su madre a través del canal del parto de una manera suave, fluida, amorosa , tal y como la madre naturaleza plantea el proceso de dar vida a la vida.

Desde nuestro rol de comadronas observamos sin estorbar como el bebé y su madre fluyen en un baile neuro-endocrino-fisiológico, sin aplicar técnicas innecesarias ajenas a nuestra naturaleza mamífera, salvo cuando hay una justificación para ello, pero nunca como rutina. Ese es nuestro trabajo, acompañar sin entorpecer los ritmos naturales del parto que el bebé transmite al cuerpo de la madre y a los que ésta responde aceptando y abriéndose como canal de vida.

embarazo

Además de por esta conciencia profunda, nuestra forma de acompañar gestación, nacimiento y crianza está avalada por la evidencia científica, que aboga por minimizar o eliminar intervenciones externas y respetar al máximo los deseos y expectativas de la mujer y familia. El nacimiento de un hijo no es un acto médico, es un acto familiar en su esfera mas íntima y sexual.

Cuando una mujer se sabe gestante descubre un proceso maravilloso y mágico a nivel físico, y también en el plano emocional comienza un autoconocimiento a veces demoledor. Cuando un alma se instala energética y físicamente dentro del cuerpo de una mujer, surge un tsunami de emociones y un potente autodescubrimiento, de manera más o menos consciente. Que difícil puede ser en esos momentos mantener el concepto de una misma, ese vínculo con mi yo esencial, pero también con mi ego, ese personaje a través del que me relaciono con el mundo.

¡Enhorabuena mujer! porque una fuerza sagrada y sobrenatural habita en ti y te va a guiar para trascender desde tu ego hacia tu esencia, a través del amor incondicional a un ser que no eres tu misma. Esto es el embarazo, la amorosa capacidad de dejarse habitar y transformar.

 Durante el embarazo, y de manera mas o menos inconsciente, las mujeres buscan aquellas actividades que les llevan a conectar con su sabiduría intuitiva como el baile y el canto, la práctica de yoga, realizar manualidades y actividades creativas, estar en contacto con la naturaleza y el mar y pasar mas tiempo al aire libre… hay una tendencia a estar emocionalmente volcadas en su embarazo y no en las actividades mentales y materiales con las que nos entretenemos el resto de mortales. Todas las actividades que como comadronas ofrecemos a las mujeres durante el embarazo buscan un único objetivo: ¡Mujer! Se consciente de que eres capaz de gestar, parir y criar. Como mujer eres tesorera de esa sabiduría y si conectas con tu esencia tendrás todas las respuestas, que serán tuyas, las que de verdad necesitas.

Otra característica típica de la mujer embarazada es la avidez de información sobre su estado y sobre todo lo que viene hacia su vida. Las mujeres occidentales vivimos siempre con la mente alerta y a veces darle a la mente su ración es lo único que la apacigua para que nos deje algún espacio de calma y conexión con nuestro saber no mental, con las estructuras arcaicas del sistema nervioso y con el inconsciente. No gestamos ni parimos desde la mente pensante o neo córtex, de hecho es necesario que su actividad descienda para que las estructuras inconscientes tomen el control fisiológico de la mujer y el parto pueda fluir sin bloqueos. El neocórtex se apaga cuando la mujer se siente segura, en intimidad, acogida, amada, protegida. Cuando confía en la perfección de su cuerpo y el de su bebé y del proceso de parto, ella se deja fluir sin poner barreras. La oxitocina, como mensajera del amor, baña cada célula de su propio cuerpo y su bebé y es quien dirige y guía el parto.

mujeres sabiasLlegados a este punto del texto ya habréis llegado a la conclusión de que hay cosas que se entienden mejor sintiéndolas que razonándolas. Aquí entra el yoga como camino durante el embarazo, como maestro interior, como instrumento de conexión. Durante las sesiones de yoga celebramos la vida, el misterio, respiramos con gozo, cantamos y vibramos, bailamos haciéndonos conscientes de la energía femenina creadora y finalizamos en relax para integrar tanto autodescubrimiento.

En las sesiones de yoga en pareja trabajamos nuestra capacidad humana de sentir para entender, no desde un entender-mental si no desde un entender-saber-sentir. La mujer coge de la mano a su compañero y usando técnicas de yoga le guía por unos momentos a asomarse a la maravilla que la habita y la conecta con el infinito.

Agradecemos profundamente al universo la bendición de ser comadronas y a cada familia que nos concede el honor de acompañarles en los momentos mas sagrados de sus vidas.

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