PARTO CONSCIENTE

Suelo decir la frase Yoga es Vida, y puede parecer un tópico, una frase hecha, pero no, lo digo porque lo siento así. Una Filosofía de Vida, un mapa que te indica los diferentes caminos para llegar a diferentes lugares, que al final son el mismo, una serie de instrucciones para la vida, y mucho más. Siento que si nuestra educación se basara en valores como los que trasmite el yoga ‘otro gallo cantaría’, así que para mi no se trata de hacer ejercicio, de ser flexible, de aprender a respirar o de meditar, es mucho más. Es creer en que somos un Ser con Cuerpo, Mente y Espíritu, que las tres partes son importantes por igual, que nuestra mente no es capaz de entender la amplitud de lo que somos en realidad y que cuando vislumbras un poco de entendimiento profundo del sentido de la Vida, tu alma se reconforta de tal manera que no puedes hacer otra cosa que seguir buscando la VERDAD, en mayúsculas, aun sabiendo que en esta vida lo más probable es que no llegues a conocer ni un ápice de ella.portada copia

Empecé a practicar yoga hace unos diez años, pero mi compromiso con el yoga llego hace cinco, tras vivir un embarazo ectópico y el aborto que este tipo de embarazo conlleva por necesidad (se trata de un embarazo que se salta las normas de la naturaleza haciendo crecer un embrión en una trompa de Falopio, en lugar de en el útero). Para mi aquello fue un suceso muy triste, al cual siguió la ruptura de mi relación (parece que la vida sabe cuando tiene que presentarse y cuando no) y viendo que todo tiene un lado positivo, esa experiencia me adentro en un mundo del que hoy por hoy estoy muy agradecida de formar parte, me llevo a formar parte de una familia, la santga kundalinera, que me ha permitido crecer interiormente por un camino de Vida que me ha llevado a este presente, momento en el que me siento preparada para ser madre y convencida de que podré criar a esta criatura con Amor.

Yo, por una razón que desconozco y que escapa a mi entendimiento, siempre he deseado experimentar el embarazo, y digo el embarazo, porque realmente es lo que me generaba una curiosidad inmensa. Siento que es algo mágico que de la unión de dos células tan microscópicas se pueda crear una personita tan perfecta, con todas sus partes y sus funciones, sin hacer nada en especial (el Amor, en algunos casos, o el proceso de juntar en un laboratorio espermatozoide y óvulo en el otro, pero nada especial para el resultado que se obtiene).

¿Para que sirve el yoga durante en el embarazo? Para empezar, para lo mismo que sin embarazo, para cuidar el cuerpo, para serenar la mente y para nutrir el espíritu. Y esto llevado al momento en que una vida crece dentro de tu cuerpo es igualmente beneficioso.

Tu cuerpo necesita que estés atento a sus cambios y a sus necesidades, hay ejercicios que no se deben practicar, y tendrás que respetarlo, ejercicios con esfuerzo abdominal, saltos enérgicos, respiración de fuego, etc, y otros que serán muy recomendables, que serán unos u otros dependiendo de la etapa del embarazo, lo más aconsejable: que tengas a mano un buen profesor/a o buenos libros, pero no dejes de practicar yoga, o empieza a hacerlo, tu cuerpo y tu bebé te lo agradecerán.contra copia

Tu mente va a estar especialmente activa en este momento, con pensamientos nuevos y muy dispares, tanto de felicidad, como de incertidumbre, tanto de confianza como de miedo ¿qué mejor momento para acallar el parloteo mental con técnicas yóguicas y evitar un desgaste excesivo?

Y vamos a necesitar que nuestro Ser más profundo sea el que nos guie en este camino en el cual hay que tomar muchas decisiones importantes, y podemos tomarlas de diferentes formas, no tomándolas, es decir, dejándonos llevar por ‘lo que toca o todo el mundo hace’ o descubriendo en nuestro interior que es lo que nuestra alma desea para nosotras, nuestros bebes y nuestras familias.

Hace muchos años me informé sobre partos naturales y partos en el agua. No se de donde me vino el convencimiento de que eso es lo que yo quería si me quedaba embarazada, pero así era, quería un parto natural llegado el momento. Supongo que el motivo es el mismo por lo que me gusta hacer las cosas que me parecen más ‘naturales’, ‘sanas’ y respetuosas con el cuerpo y el entorno. Han pasado muchos años, y llegado el momento de ser mamá me llegó la información de la casa de partos de Manises, espacio donde respetaban el proceso natural del parto y dispones de una bañera para la dilatación. En principio eso fue lo que en el primer trimestre de embarazo elegí para mi parto (muy previsora yo), pero el embarazo es largo y las decisiones en firme se toman al final, al menos eso me pasó a mi.

La decisión final, muy meditada, estudiada y venciendo muchos obstáculos de diferente naturaleza, fue la de parir en casa, como antes, con matrona, sin médicos, sin un potro, sin goteros, sin protocolos hospitalarios y lo más importante, sin miedo. No es una decisión fácil, ni la mejor, ni la peor, fue mi decisión y la de mi pareja. Sentimos que era lo que queríamos para nuestra hija, un parto humano, fisiológico, mamífero, sin medicación, en la intimidad de nuestro hogar, acompañados de quién nosotros deseábamos y al ritmo de mi cuerpo y el de mi hija.

Por el camino me crucé con mucha gente bonita en este mundo del parto natural y respetado, en especial con varias comadronas que me inspiraron mucho, entre ellas Amparo de Vargas, una partera que despertó en mi a la loba que llevo dentro, y las chicas de Mujeres sabías, partos acuarianos (Gemma, Marta y Sonia), después de asistir a varias reuniones y hacer actividades de preparación al parto sentí que ellas eran el apoyo que yo necesitaba para este momento tan importante.

Es una decisión que lleva mucho trabajo detrás, una decisión que tuvimos que guardar para nosotros porque no era entendida por gente cercana, la cual se llevaba las manos a la cabeza por nuestra inconsciencia, y sinceramente, podemos ser muchas cosas mi pareja y yo, pero inconscientes no somos.

En estas situaciones en las que la gente me decía que parir en casa era peligroso, yo me preguntaba ¿por qué no confiamos en la naturaleza para parir? ¿acaso no sabemos hacer la digestión, menstruar, ovular, respirar, cicatrizar heridas y muchas otras cosas más sin intervenir? ¿por qué se considera menos peligroso manipular el proceso del nacimiento y las reacciones fisiológicas de nuestro cuerpo? ¿realmente hemos ganado tanto subiéndonos a un potro y acelerando un proceso que necesita su tiempo? Al final seguí mi instinto, de mamífera, de mujer y me posicioné confiando en la vida y en mi misma.

 Y todo llega, semana cuarenta más cinco días, primera contracciones, y una ilusión tremenda porque Lluna ya estaba casi aquí.

Si tuviera que resumir en tres palabras el parto diría: intensidad, trance y magia.
Intensidad de sensaciones, y más que dolorosas diría que duras, duras porque no sabes cuanto tiempo vas a necesitar, pero confías en lo que te ha dicho Gemma, una de las comadronas que me acompañó, el dolor es asumible y tiene un fin maravilloso, verle la carita a tu hija.

Trance, porque todo ocurre en un estado donde pierdes la noción del tiempo, como en una meditación profunda, las endorfinas que segrega tu cuerpo te llevan a un estado que permite sostener las sensaciones, descansar entre contracciones y desconectar del mundo racional y entregarte a la experiencia. No sabía como gestionaría los dolores en ese momento y me sorprendí practicando meditación por conteo, visualizaciones de los primeros chakras y sus colores y cantando mantras cuando mi cuerpo me lo pedía. Recuerdo con especial cariño el momento que sonaba el Ajai Alai de Manu Om y Marta, una de las comadronas, me dijo: – Canta, que yo te acompaño. Pero no todo fue tan espiritual, también di puñetazos a la pared, era mi forma de soltar la intensidad física que sentía mi cuerpo, y grité y dude de mi, pero las palabras de mi pareja y de mi hermana, demostrándome su confianza en mi y en que todo iba a salir perfecto, me daban una fuerza tremenda para seguir entregándome a la experiencia y no rendirme ¿Qué era rendirme? Irnos al hospital, por supuesto que si hubiera sido necesario, hubiera ido, pero si todo iba bien quería cumplir mi deseo de recibir a Lluna en su hogar.

Magia, según su definición y procedencia ‘cualidad de sobrenatural’, probablemente del antiguo persamaguš, que contiene la raíz *magh-, ‘ser capaz’, ‘tener poder’, considero que es la mejor palabra para definir la experiencia de un parto, yo me sentí capaz y entendí lo que significa sentirse empoderada, a partir de ese momento algo cambió en mi y realmente tengo una sensación muy gratificante de sentirme capaz de todo, y no es una sensación egoica, sino todo lo contrario, es una sensación de generosidad inmensa, entregar tu cuerpo, tu mente y tu espíritu para que otro ser de luz cobre vida.

Creo que la naturaleza nos ofrece los 9 meses de gestación para que podamos disfrutarlo y llegar a la meta con una experiencia nutritiva, y lo suficientemente preparadas como para terminar este maravilloso periodo con un parto sagrado, porque eso es lo que es, un acto sagrado, divino y trascendente.

Y termino de escribir este texto con mi pequeña a mi lado, con la ilusión de que ella se enamore del yoga como yo, y que pueda encontrar en esta técnica herramientas, apoyo y claridad para tener una vida lo más plena posible.

SOBRE MI

Ejecutiva y aspirante a yoguini, Romina estudió Ingeniería técnica Informática, Ciencias empresariales y Master en Dirección de Marketing y Ventas. Ha encontrado en el yoga el camino para equilibrar su vida en los negocios con sus necesidades internas. Empezó practicando yoga dinámico, y gracias a la inspiración de dos buenos profesores se enamoró de la técnica lanzándose de cabeza al estudio del yoga años después en la Escuela de Vida Yoguica Gobinde. Inicialmente creyó que dos años la prepararían para ser profesora de yoga y entender esta técnica, pero hoy por hoy asume que se necesitan años, práctica y devoción para realmente empaparse de la amplitud de lo que ofrece el Yoga.

Recién estrenada como madre emprende un proyecto que lleva gestando años, ofrecer Yoga a las empresas y profesionales, su ilusión, que todo el mundo pueda aprovechar los dones del yoga para ser cada día un poco más feliz.

Romina Moya – Ramdharam Kaur

rmoya@sparae.com

Fotografía Yoga and Photo

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