Practicar yoga es poner en jaque a la mente, deberían prohibirlo en vez de regularlo y así entenderíamos su valor.

El yoga domesticado que tenemos ahora, encajado entre el mercado del fitness y el del BOE no alienta, acaso con sensatez, muchas de estas prácticas ascéticas. Pero eso no acaba con el espíritu del yoga.

El yoga sigue siendo espiritualidad, aunque cegados por instagram pensemos que yoga es el arte definitivo para ser superguapas  y trendis.

Alterar los parámetros respiratorios altera la percepción. Pero no encontrarás foto en instagram. Respirar bien no es muy espectacular. Los neurocientíficos nos dicen que las alteraciones de comportamiento sostenidas van creando nuevo tejido cerebral. Nuevas redes neuronales. Un proceso natural que genera nuevas realidades.

4-no-3 Toda mente idolatra, refleja y proyecta sus ídolos. Aquello a lo que prestas más atención se vuelve más real para ti y oculta otras realidades posibles.

Si practicas sinceramente y con continuidad el arte de estar en calma a solas contigo, llámalo yoga si quieres, podrás apreciar la forma real que tus deseos y temores dan a tu vida. Y si no te dejas derrotar blandamente por semejante contemplación y no cambias vigorosamente de tema, podrás hacer algo al respecto, empezando por aceptar tu compañía en vez de escapar todo el tiempo de ella tras otras cosas.

Practicar yoga te calma como ignoras que puedes llegar a calmarte, y eso libera la fuerza y el discernimiento que ignoras que tienes.

Y esto se expresa físicamente. El teatro del espíritu se experimenta en la mente y se interpreta en el cuerpo. Calmando tus temores y deseos, fortaleces tus tendones y músculos, incluídos el diafragma y el corazón. Despejas tus nervios y el cuerpo funciona con libertad. Todos los tejidos liberan la tensión, se calman y resplandecen… puede que tu culo no mejore… pero lo tendrás en su sitio y hará lo que debe, que es extender y girar tu muslo.

El yoga no es psicología sino psicodelia. No es psicoanálisis sino apocalipsis. No es una industria, es arte-sanía. Y no sucede comprando algo sino deteniéndote a contemplar tu interior un rato. Y otro rato. Y otro. Y otro más. Hasta que ya no necesites estar tenso porque ya no te falta nada para sentirte bien.

 Puedes cuestionar y elegir la realidad de la que formar parte… O puedes tener el culo en instagram, el perfil en facebook, la habilidad en linkedin, los deseos en pinterest, el ingenio en twiter, tu dinero en el banco, saturado por terabytes de una mente que… y ahí está la ironía, crees que es una y crees que es tuya.

Este es un pequeño extracto de este artículo imperdible Hackear el cerebro. Yoga Bizarro

de  Roberto Rodriguez 

El arte de la calma

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