¿Por qué hacer una revista de yoga con Marta / Ara?

¿Por qué hacer una revista de yoga con Marta / Ara?

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Fotografía de Cecilia Cristolovean, http://cecillephotography.com/
  • ARA

    Ara Vercher, 50 años, profesora de yoga. Me encontraba en pleno Nirvana en Savasana, es decir, total-mente endorfinada, tumbada boca arriba, después de una in-tensa clase y meditación, cuando un cálido y divertido susurro, me instó: “Tienes que hacer una revista”, abrí un ojo y acurru-cada a mi lado sonriente, estaba Isabel Solana. Me lo repitió un par de veces más: “Sí, Ara, una revista de yo-ga, que abarque todos los tipos de yoga, un lugar de encuentro entre distintos linajes”. Esta primera edición se ha gestado en casa, en la calle, entre exámenes, tutorías, robándole momentos a la sagrada práctica de yoga, al descanso, lavando platos, haciendo sesiones de fotografía, cocinando, entrevistando, a principio de curso y compra de libros, antes y después de las clases de yoga, lle-vando a los niños al fútbol, judo, natación y entre innumerables ataques de risa. Las oficinas de coworking donde nos hemos reunido con los colaboradores, redactado, entrevistado y decidiendo cómo iba a ser la maquetación, fotografías, ilustraciones, publicidad y más, han sido distintas terrazas de Valencia con wifi, subven-cionadas a base de zumos naturales de naranja e infusiones.

  • MARTA

    Mi madre es profesora de filosofía, y desde que soy pequeña he escuchado aquello que promulgaba Heráclito de Éfeso: “Panta rei”, todo fluye. Pues bien, así surgió el YoguiOla. En el mes de julio me quedé sin trabajo, sin casa, y ante una inminente despedida de lo que había sido mi vida en Madrid, empaqueté siete años de independencia y volví a casa de mis padres. La idea de hacer una revista siempre había estado en mi cabeza, aunque para ser sinceros, jamás pensé que fuera a ser de yoga. Hace dos años comencé a practicar y hace sólo uno me encontré con Ara, mi profesora de formación de profesores de yoga. Este verano tuvimos un bello y creativo encuentro, donde se gestó esta locura que comenzó hace escasamente dos meses. Le hemos dado forma entre idas y venidas, estableciendo mi hogar entre dos ciudades y finalmente metiendo de nuevo mi vida en maletas para cambiarme de ciudad. Pues bien, hoy tengo 25 años, soy “casi” profesora de yoga y estoy editando una revista sobre esta técnica. Siento una profunda gratitud por esta nueva aventura.

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