Yoga y fútbol

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Yoga y fútbol

“Cambia tú. Cambia radicalmente. Deja de hacer las cosas que has estado haciendo siempre. Empieza a hacer cosas que no hayas hecho nunca. Cambia radicalmente, vuélvete una persona nueva y te sorprenderás”. OSHO

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  • La osteopatía de pubis se define como una degeneración o inflamación dolorosa de las inserciones musculares del pubis, con una elevada incidencia en deportistas y futbolistas en particular.

    Se distinguen dos tipos de pubalgia:

    1. la traumática, resultado de un traumatismo a la sínfisis púbica.
    2. la crónica, que es más habitual entre los deportistas como consecuencia del sobreesfuerzo que realizan.

    En Medicina Tradicional China, la pubalgia se incluye dentro de los síndromes dolorosos de la cadera, que se relacionan con el ataque de Factores Patógenos Externos, el Bloqueo de Qi (energía vital o prana) y sangre, como consecuencia de traumatismos, intervenciones quirúrgicas y sobreesfuerzos.

  • La Insuficiencia de Qi (energía vital o prana) es el resultado del exceso de ejercicio físico y de las enfermedades crónicas (en mi caso alergia asmática).

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MI EXPERIENCIA
  • A los 21 años empecé a sufrir dolores en la zona del pubis; entonces me dedicaba a jugar al fútbol. Recuerdo lo doloroso que era. No estoy seguro de si mejoré, mi cuerpo se readaptó o, simplemente, me acostumbré a convivir con las molestias.

    Siempre he sido un loco de practicar deporte, pero nunca hubo espacio para los estiramientos que excedieran los 5 segundos (por supuesto, sin prestar demasiada atención).

    El tiempo fue pasando, y más o menos a la edad cronológica (que no mental) de 35 años, sin haber parado de hacer todo tipo de práctica deportiva dirigida a la fuerza, resistencia, velocidad o extenuación física sin más, volvieron las molestias. Diagnóstico: Pubalgia crónica. Conclusión: no volver a correr.

    La verdad es que correr por correr no me ha gustado nunca, pero ya sabemos desde pequeños el efecto que produce en nosotros la palabra “NO”.

    A partir de ahí empecé a hacer planes para triatlones, medias maratones y maratones (sólo planes).

  • Un gran fisioterapeuta, amigo mío, me indicó una serie de ejercicios para mejorar y me recomendó que tomara clases de yoga. En lo más profundo de mi cerebro retumbaron las palabras: yoga, yoga, yoga, ¿dónde había escuchado esa palabra? Por fin, después de un buen rato en estado catatónico, eureka, ya está ¿a eso es a lo que se dedica mi mujer, sí?

    Y, casi, casi, estoy seguro, de que eso es lo que ella me había repetido como unas 500.000 veces, ¿puede ser? Lo era, sin duda.

    Así que, una vez lo tuve claro, comencé un acercamiento al yoga, a mi estilo, poco a poco. Decidí acompañar a Ara en una de sus Sadhanas de 40 días entre las 04 y 05 h de la mañana: Kriya (serie de ejercicios) de 60’ y 30’ de meditación más o menos.

    El principio terapéutico consistiría, más o menos, y dependiendo de los casos, en mejorar la función de ligamentos y tendones, drenando energética y sanguíneamente los meridianos o Nadis y deteniendo el dolor.

    1. Relajar y fortalecer aductores mediante el trabajo isométrico.
    2. Estirar isquiotibiales, psoas y el SCA (sistema cruzado anterior: oblicuo interno homolateral, oblicuo externo contralateral y pectoral mayor contralateral).
    3. Reforzar y relajar, rectos mayores del abdomen, la faja abdominal, mediante hipopresivos, lo que en Yoga se denomina Succión abdominal o en su fase más avanzada Uddiyana Bandha.
    4. Relajar y tonificar, desde una premisa amable y respetuosa hacia el organismo o Shtira Sukham, que dicen los yoguis.

    El trabajo en la parte interna de las piernas, en especial el Meridiano del Hígado, junto a los masajes y la acupuntura ayudan a mejorar el tratamiento.

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  • Estos principios los realicé por medio de asanas y secuencias, en función de la localización de la lesión incidiendo especialmente en los puntos dolorosos y reforzando y flexibilizando la zona lumbar y abdominal. Sin olvidar que el cuerpo no está dividido en departamentos aislados y que el trabajo es integral.

    Con la práctica del Yoga conseguimos liberar las hipertonías y los acortamientos.

    Resumiendo, después de haber metido el dedo en la llaga y comprobar por mí mismo sus resultados, empecé a pensar cómo lo podría aplicar al fútbol.

    De esta forma, creamos una práctica de Yoga los viernes por la tarde, para un grupo reducido de jóvenes futbolistas que, aconsejados por mí, que entonces era su entrenador, y animados por sus padres, decidieron comprobar los beneficios del yoga.

    Dos de los tres chicos que acudían a clase regularmente llegaron a ser profesionales y a jugar en distintas ligas europeas y españolas.

  • Años después, uno de ellos, cuando estaba en un equipo de primera división, cercano a Valencia, continuaba sin faltar a las clases de yoga, los martes y jueves, a pesar de las competiciones internacionales, siendo muy consciente de que su recuperación física era mucho más elevada cuando realizaba su práctica de yoga de manera sistemática.

    Un día me dijo: “Luis, vosotros dos me caéis muy bien, pero vengo a clase porque desde que estoy practicando yoga, en dos años, no he pasado ni una sola vez por el fisio”.

    La práctica regular del yoga, junto a un cambio profundo en la alimentación, le evitó lesiones por un lado, mejoró el rendimiento por otro y también le redujo en un porcentaje altísimo el número de tarjetas amarillas y rojas. Sin perder el carácter competitivo, la práctica sistemática de yoga le ayudó a mantener la capacidad de no “reaccionar” impulsivamente y a mantener el enfoque en el juego.

    Por otra parte, yo conseguí completar varias medias maratones y una maratón, pero eso es otra historia.

Luis Fuertes Sastre
Director de la Academia Nacional de Fútbol de Mauritania y seleccionador U17
info@yoguiola.com

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