En blanco

En blanco. Reflexiones.

Ego

Me refiero al ego como al relato. Los humanos somos contadores de cuentos. El cuento más importante y que nunca dejamos de contarnos es la descripción de quién somos. De cuáles son nuestros problemas y vericuetos. La trama de nuestra vida está urdida con esmero por nuestra propia cabecita. Mientras la tejemos nos vamos envolviendo con ella, como una tela de araña que acabará matando a la propia araña. El ego. Una tragicomedia. Tan dramática como falsa. Tan hilarante como irreal. Quienes padecen de un trastorno de doble personalidad pueden desarrollar miopía mientras están en una de ellas y dejar de ser miopes instantáneamente al cambiar de personalidad o de relato. Podemos ser diabéticos en una historia y no serlo en la otra. ¿Qué te parece, tremendo, no? El ego.

El relato no es caótico. Responde a unas premisas. La mayoría de los humanos estamos de acuerdo en esas premisas. «Mi valía está en juego, depende de lo que opinen los demás». «Soy un cuerpo». «Debo sufrir para aprender». «Debo sufrir para compensar mis errores». «Debo sufrir para amar». «A cada momento debo elegir entre la pequeñez o la grandiosidad». «La mejor defensa es un ataque». «El que la hace la paga». «El pez grande se come al chico».

El ego. El relato que puede matarte. Que te mata en realidad. Una auto hipnosis. Una alucinación. Matrix.

  • A grandes trazos, casi todos los cuentos de casi todos los humanos se apoyan en las mismas creencias, aunque algunos egos tienen sus particularidades. Mi ego cocinera por ejemplo, reclama que mis comensales me feliciten al menos tres veces. Algunos lo hacen antes de empezar y así ya no tienen que preocuparse. Este ego cuelga de la premisa «Mi valía está en juego, depende de lo que opinen los demás». Puede que tú no tengas esa particularidad pero seguro que esa creencia se manifiesta en alguna otra forma creativa.

    Lo dejamos aquí.

  • Isabel Solana 2

Espiritual.

A qué me refiero con la palabra «espiritual». La espiritualidad es también un relato. Es la creencia de que somos seres bondadosos e inocentes. Que nuestra valía no puede ser tocada por los errores y vicisitudes de la vida. Que el amor es más poderoso que las leyes humanas, las leyes de la física y hasta de la cuántica. Yo creo que toda vida es espiritual. Toda vida es bondadosa, inocente, hermosa… aunque por el hecho de no saberlo pueda manifestarse a través de un relato demencial. La espiritualidad nos ayuda a despertar de la hipnosis del ego. Nos da otro paradigma de donde sacar argumentos para nuestra historia. Todo ser es hermoso, bondadoso, inocente… aunque en su caminar esté cometiendo muchos errores, se muestre violento, egoísta, eso no es más que ignorancia. Está absorbido completamente por el relato del ego y por eso se comporta como él no es en realidad.

Somos seres espirituales. Dejaremos de elegir entre la grandiosidad o la pequeñez. Lo nuestro es la Grandeza.

Este marco de conceptos consiste en que todos estamos en el camino espiritual porque todos estamos en la vida. Todos somos caminantes para el reconocimiento de esa verdad que es el amor. Si yo practico yoga no soy más espiritual que alguien que no lo practique. Aunque sí es cierto que el yoga es una poderosa técnica que me puede ayudar a deslumbrarme ante mi propio ser. En ese sentido, un poco condescendiente, algunos estamos en «caminos espirituales». Y la verdad es que creo que estas herramientas son en realidad muy útiles y que nos ayudan honestamente.

 

  • Ego espiritual

    Ego espiritual o papanatismo espiritual. Nos abrazamos con cara bobalicona. Alardeamos de nuestra práctica y criticamos a los que no practican tan pulido como nosotros. Nos creemos superiores porque somos vegetarianos, aunque quién se resiste a un buen jabugo, ¿eh? Podemos darle con un libro de sabiduría a la cabeza de nuestra pareja. Juzgamos a diestro y siniestro. Somos fanáticos. Como egos navegamos entre la grandiosidad y la pequeñez espiritual. Es el ego espiritual.

  • Isabel Solana 1

     

Como vestigio de largos años de troquelación mental, somos presas fáciles del organigrama medieval. Cuando conocemos a un gurú o a un Gurú, o a un swami, o a un indio de la India, enseguida nos ponemos en modo «complejo de inferioridad». Si el gurú es un gurú se aprovechará de tu complejo. Si el gurú es un Gurú, aprovechará tu entrega y, perdona que te diga, falsa humildad, para devolverte el poder y no se quedará ni un poquito. Si el primero no lo hace es por su ego espiritual, que tienen todos los que están en caminos espirituales. Como yo tengo el de cocinera por cocinar. No creo que nadie que se haya librado de su ego, no haya pasado antes por un periodo de ego espiritual. Donde el relato que te cuentas tiene que ver con la grandiosidad. O con la pequeñez. En lugar de con la grandeza. Un error de apreciación.

Seamos compasivos con nuestros complejos y con los de los demás. Si podemos observar nuestra falsa grandiosidad o nuestra falsa humildad con amor, podremos ver entre ambas atisbos de grandeza.

Como sea, sigamos adelante. Algo verdadero y profundo nos espera.

 

Isabel Solana: Cocreadora de HappyYoga.

Estudiante de Un Curso de Milagros.

Madre y abuela. hola@happyyoga.com