Practica y vencerás

Pensé en titular este artículo del petróleo al Yoga. Visto así parecería que dejé el mundo de la empresa por el Yoga por voluntad propia. Pero no fue exactamente así. Hubo circunstancias de por medio que precipitaron los acontecimientos.

Estoy en el ecuador de mi vida, practico yoga a diario (excepto un día a la semana y cuando es fase de luna llena) estudio los Sutras de Patanjali y el Bhagavad Gita. Estas practicas me conceden el valor para atreverme a contar mi historia, que ojalá sirva de inspiración. Es ésta una tarea difícil, máxime cuando lo que prima es el éxito y el reconocimiento de los demás.

Desde la atalaya de Asteya (honestidad) me enfrento a mi pasado y desde Ahimsa (no violencia) he decidido ser amable con él. Siento como mi práctica (Asanas) y estudio (Swadhaya) me sirven para sellar una paz duradera conmigo mismo y con el mundo. Si no, ¿por qué y para qué practico yoga?

Practico yoga para ser dueño de mis circunstancias.

Mi intención es poder inspirar a alguien, porque la inspiración puede ser un gran puente cuando estás acorralado en alguna situación incómoda, bien sea por salud, familiar, amorosa, personal, económica o laboral. Quizá lo sienta así porque un día alguien me tocó a mí y me inspiró y ello salvó mi vida. Ahora me siento con la responsabilidad moral de hacerlo.

La energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma.

Allá por el 2007 ocupaba mi vida trabajando en la empresa energética que constituí 17 años antes. La vida se portaba bien conmigo; aunque ella esperaba que puliera lo inútil que había dentro de mí, no lo hacía.

  • Estaba tan imbuido en el Yo social, que me alejé de mi verdadera esencia. Abusaba de mi salud llevándola al extremo. Cualquier excusa era suficiente para escapar de las obligaciones para conmigo mismo. En lugar de ello me perdía en largas y pesadas reuniones que acababan en excesos… desatendía lo que realmente tenía valor. Mi ordenador mental comenzó a fallar. El exceso de confianza hizo que cometiera evidentes errores de cálculo, lo cual me llevó a una estrepitosa caída. Perdí mi salud y todo lo que materialmente había acumulado.

    Aquella situación junto con una grave lesión en mi columna vertebral, me tuvo nueve meses postrado en una cama sin saber qué hacer con mi vida.

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    Mi diálogo interno era destructivo, dardos envenenados por el sentimiento de fracaso y desplazamiento social se clavaban en mi corazón; era un infierno.La vida nos da señales, pero la pregunta es: ¿sabemos interpretarlas?

    Ahora soy consciente de que no escuchaba, “no tenía tiempo”. Si en tu mente hay luz y claridad, se afrontan mejor las vicisitudes, y esta consciencia y esta claridad te la puede proporcionar una práctica regular de yoga. Así es como lo entiendo y como lo he integrado en mi vida. El yoga es una herramienta vital que puede ayudarte, no importa lo que hagas, o a qué te dediques, el yoga fluye como la vida misma y se adapta a cualquier circunstancia y condición. Hay un concepto básico, y es que te permite ser dueño de las circunstancias en vez de esclavo. A partir de ahí, puedes añadir lo que desees a tu práctica. Hacerla más intensa, menos, con mantras, sin ellos, solo, en compañía, en la naturaleza, en una escuela de yoga, no importa, lo que importa es que seas capaz de crear ese espacio vital de silencio, donde el ego desaparece para dar paso a tu verdadera sabiduría y escuchar tu yo interior.

    No puedo evitar que el pájaro de la tristeza se pose en mi cabeza, pero sí que anide en ella.

    Todos tenemos días bajos de energía, por ello es importante meditar, la meditación es una oportunidad para la autorreflexión, para que tanto en tu conversación interior, como para tu relación con los demás, las palabras sean justas y adecuadas evitando así mucho sufrimiento.

    Recoges lo que siembras

    Desde niño me fascinaban los yoguis. Conseguí algunos libros de yoga con imágenes en blanco y negro. De manera autodidacta empecé a practicar, hasta que llegó la edad de las motos y las chicas; el yoga quedó apartado. Años más tarde conseguí nuevos libros con ilustraciones a color y retomé mi práctica personal. Aquellas horas dedicadas a mi práctica me hacían sentir bien, pero una vez más me alejé del yoga, en esta ocasión el motivo fue aquella empresa energética. Pero la semilla del yoga estaba plantada.

  • La vida surgió del agua

    Unas palabras inspiradoras hicieron el milagro. Salí de mi letargo y empecé a acudir a diario a una piscina pública en las horas menos concurridas.

    La natación y la práctica de Asanas elevaron mi voz interior y mi energía comenzó a transformarse. Cuál fue mi sorpresa al sentir que aquella semilla que planté comenzaba a brotar en mi interior. Sabía que estaba vivo por alguna razón, no iba a rendirme, comencé a sentir fuerzas para seguir adelante.

    Alguien que estaba buscando con quien aprender yoga, me vio practicar en la piscina, se acercó y me preguntó si era profesor de yoga. Contesté que no, pero que no tenía inconveniente en enseñarle algunas Asanas. Y así empecé a dar clases de yoga en mi casa. Cada día me sentía mejor, de nuevo era útil a la vida. La magia del yoga hizo posible que la bestia que se escondía dentro de mí, desapareciese; volví a renacer.

    La importancia de una buena formación

    Cuando creció el número de alumnos, busqué algún lugar donde formarme, nutrirme y renovarme como instructor de yoga cualificado. Por fin sabía qué hacer con mi vida.

    Recuerdo mi formación como una de las etapas más bellas de mi vida, pues empecé a pulir todo lo inútil que había dentro de mí y a sacarle brillo a mi alma.

    El yoga es mi mejor maestro, me enseña lo que puedo aprender de mí mismo

    Hoy, tras mi experiencia personal, puedo afirmar con rotundidad que los golpes que nos da la vida nos sirven para crecer, solo que debes estar sano, tener la mente clara para saber cómo sacarle partido y aprender a aceptar más de lo que se puede ver, porque la causa aparente a veces no es real. Si has tenido una mala experiencia o estás pasando por alguna, quizá sea el momento de interesarte por esta milenaria ciencia del yoga. Podrás respirar, meditar y obtener la lección que encierra para ti lo que sea por lo que estés pasando.

    Soy amable con el pasado y disfruto el presente

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  • La formación continua, y la práctica de yoga constante, establecen la conexión y me facilitan la energía necesaria para acercarme a mí mismo, conocerme y entender mi entorno. Entonces puedo saber lo que me pasa, cómo me afectan las cosas y puedo promover el cambio. Cuando practicas yoga, trabajas sobre ti, y cuando haces esto, estás bendiciendo tu vida y la de aquellos que te rodean.

    En la actualidad, dedico mi tiempo a impartir clases de yoga, me encuentro feliz y siento un profundo agradecimiento a la vida, y hacia aquellas personas que han influido en ella.

    Vicente Mari Soucase (Guruvir)

    Profesor de kundalini yoga, director de la Escuela de yoga Guruvir

    https://www.facebook.com/escuelayogaguruvir

    Fotografías: Cecilia Cristolovean http://cecillephotography.com/

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