Kirtan Kriya, un reto de 40 días

Kirtan Kriya, un reto de cuarenta días

KIRTANKRIYA

Leyendo mi manual de formación de 2º curso de yoga Kundalini, descubro que la meditación llamada Kirtan Kriya puede brindarte una estupenda oportunidad: la de cambiar malos hábitos, mejorar tu perspectiva con respecto a la vida y alcanzar una mayor concentración. Además, el mantra para el cambio es muy sencillo y, sin embargo, encierra el misterio mismo de la creación:
SA: Infinito
TA: Vida
NA: Muerte
MA: Renacimiento
Dicen que los hábitos se combaten a base de perseverancia: la repetición es básica en nuestro camino hacia una mente sin esos patrones que nos lastran y nos impiden conseguir nuestros objetivos. Y lo mismo que ese continuo ir y venir a través de una ruta mental fue básico en el pasado para la instauración de esa pauta que ahora deseamos erradicar (por ser conscientes de ella), o que nos hace sufrir emboscada: sin siquiera saber nosotros de su existencia allá en el reino del subconsciente. Así, es igualmente importante cumplir una disciplina diaria para desembarazarnos de todo eso que ya no nos sirve. Es muy simple: De la misma manera que nos lavamos la cara cada día, debemos también asear nuestro espacio mental.

Todo lo anterior suena tan racional como científico. Podría hablar de ello con cualquiera y nadie me tacharía de mística trasnochada o pedante en busca de protagonismo. Ahora bien, cuando se trata de nuestra propia experiencia personal, las cosas cambian. Y eso es, precisamente, lo que quiere compartir con vosotros y vosotras esta practicante de yoga que no aspira más que a alcanzar la mejor versión de sí misma:

Domingo, tarde de lluvia, penumbra de vela y aroma de incienso. Ha llegado la hora de meditar. Me siento en mi rincón preferido, preparo la música, cierro los ojos. Sólo ahora me doy cuenta del atronador cuchicheo de la tormenta que se debate afuera. Inhalo, exhalo, comienzo a dejarme llevar.

Suenan las primeras notas, empiezo a cantar: apenas oigo mi voz: la lluvia me acompaña. Transcurren unos minutos, me uno al murmullo líquido del aguacero con el susurro de mi Sa Ta Na Ma. Repito ahora el mantra en silencio, bostezo, pierdo la noción del tiempo: un minuto dura un segundo; un segundo se eterniza en la magia del instante. Apenas siento mi cuerpo: todo es blando dentro de la melodía de esta pompa de jabón. Mis dedos se mueven solos al ritmo del musical hechizo hasta que advierto, sorprendida, que hace ya un buen rato que la oscuridad se ha callado.
Ni música, ni voz, ni lluvia: sólo esta suave pereza que me mantiene en mi baño de paz.

Me levanto por fin, con flexibles movimientos de felino lento: Y allí donde esperaba hallar miembros entumecidos, se despliega una sucesión de gestos leves y gráciles: Mis manos en plena metamorfosis de mariposa.

Cuarto día de cuarentena: el reto ha apenas comenzado y me regala ya, desde el inicio, momentos de delicada belleza. Me entrego a la experiencia y me lanzo sin miedo al vacío. Sólo resta seguir adelante: que la intención defina el rumbo y la actitud sea la brújula hacia un norte siempre seguro.

Eva Casero

Posted in: