¿Yo?

¿Yo?

  • ara

  • marta

Fotografías de Cecilia Cristolovean http://cecillephotography.com/
  • Ara

    Así como quien dice hola, hace dos meses, Marta et moi decidimos escribir sobre el ego. ¡Jelouuu! ¿En qué momento se nos ocurrió semejante barbaridad? El ego, eso que según la psicología es la instancia psíqui- ca a través de la cual el individuo se reconoce como yo, es consciente de su propia identidad y se relaciona con el exterior, gracias Google. Madre mía, aquí empieza el lío; ¿Quién soy yo?, ¿cuántas Aras se relacionan con el mundo exterior? ¿cuántas Aras soy capaz de generar? La vida sibilina me ofrece un abanico inagotable de papeles.

    Creo ser la protagonista de mi vida, pero a la vez, no soy el papel que represento. Aunque, hay un aroma y un cuer- po, unas maneras y un lenguaje que acompañan la representación, por ponernos en un contexto teatral ¿vale? Soy la amable profesora de yoga que todo lo entiende transformándolo en un proceso de aprendizaje vital…y a las dos horas la madre intransigente que se enfada y alza el grito al cielo, cuando la habitación de los enanos apesta a calcetines sucios y comida rancia. También me reconozco como la meditadora ecuánime y la cantamañanas que entra al trapo como un torito.

    La amante apasionada capaz de todo y la ama de casa desesperada al borde de un ataque de nervios… rodeada de lavadoras, compras, deberes y productos de limpieza. En estos dos meses la vida me lo ha dejado muy claro; ¿realmente quieres saber dónde estás y quién eres?, ¿De verdad, de verdad? Por tres veces respondí que sí. Junto a todos estos roles han ido apareciendo algunos que ya conocía, otros olvidados pero latentes… Hasta el temido Voldemort que creí nunca me tocaría jugar. La próxima vez que alguien me proponga hablar o escribir sobre el ego, me lo pensaré, como mínimo, dos veces.

  • Marta

    Hablemos del ego, después de dos meses bien intensos. ¿Quién soy yo para hablar del ego espiritual? Una egocéntrica más, llena de inseguridades que le hacen caer en el “yo lo se todo”, “yo medito más que tú”, “yo practico más que tu”, “yo puedo sanarte”… ¿perdón? ¿sanarte? ¿quién necesita practicar o meditar cuando ha llegado al nivel sátvico y sabio en el que yo me encuentro? Pobres infelices… Ah pero… no me vayáis a malinterpretar, yo lo único que deseo es ayudar , no vayáis a creer que me siento superior, no, yo solo soy un canal transmisor, yo no quiero fama ni reconocimiento…

    pero ven que yo te diga lo que tienes que hacer para arreglar esa calamidad de vida que tienes. ¿Hasta donde vamos a llegar? Siento mucha vergüenza, esto también es ego por supuesto, cuando escucho y digo según que cosas. Cuando se apodera de mi una especie de “Macguiver yóguico” y me empieza a crecer la capa de superman… la misma vergüenza que siento cuando veo al “yoguibatman” venir a salvarme como si fuera una pobre princesa en apuros… Creo fielmente que todos tenemos grandes capacidades para sanar, ayudar, inspirar… llámalo como quieras, pero no creo que nadie esté por encima de nadie.

    Desde que estoy en este “yogui mundo” me he encontrado a todo tipo de personas, algunas tremendamente sabias que me han procurado un gran bien, y otro gran grupo de charlatanes. Tener ego es natural, es humano, de hecho este texto es probablemente lo más egocéntrico que haya escrito nunca, pero una vez conocemos esta realidad… Lo acertado, en mi opinión, es tratar de limarlo. Desde que hace dos meses decidimos escribir sobre el ego espiritual, la vida me ha puesto todo tipo de espejos en los que mirarme… qué revelador cuando la vida te lo muestra todo tan claramente…

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