Yoga ocular

Yoga ocular

De la comprensión a una nueva visión

Los ojos son ventanas de entrada de información, una sola mirada que dura una fracción de segundo nos ayudan a entender el mundo.

De todos los sentidos, la vista, es la más importante, dependemos de ella para movernos en el espacio que nos rodea.

Para poder entender como funciona nuestro sistema visual se ha de distinguir entre el concepto de vista y visión.

El sentido de la vista, es una respuesta a la luz, el primer paso en el proceso de prepararse para ver algo.

La visión es fundamentalmente la capacidad de entender los estímulos visuales e interpretar lo que se está viendo, adquirir significado y comprender e integrar lo que se ha visto; esto lleva a una percepción que no es solo mental sino también un fenómeno corporal.1966909_809450752429659_5848146561336521365_n

La visión es una función en la que participa la totalidad del organismo, entendiendo por visión una correlación psicofisiológica integrada en todo el sistema de acción, sensorial y motor. Incluso implica simultáneamente dos circuitos nerviosos diferentes de acción voluntaria e involuntaria. Los dos tienen que trabajar en armonía y en la misma unidad de tiempo, con la finalidad de una correcta realización de la función visual.

La realidad es que los ojos como órganos tienen una dinámica tarea desde nuestra más tierna infancia, y van madurando junto con el cerebro desde el nacimiento hasta los 4 años de vida. Es aquí, donde perpetuamos hábitos perceptivos muchas veces erróneo, que añadidos al aprendizaje de la lectura a edades cada vez más tempranas implican que se conformen y acostumbren a mirar de una determinada forma.

Sabemos que la vida en nuestra sociedad actual somete sobremanera a los ojos, haciéndolos asumir de forma forzada la digestión de millones de estímulos externos que nos derivan por otro lado a una actividad mental elevada.

Así, los ojos como traductores acumulan tensión y cansancio en toda su musculatura, y las nuevas “necesidades tecnológicas”como ordenadores, TV, teléfonos móviles, tablets…, requieren que nuestro sistema visual mantenga una comprometida adaptación durante muchas horas trabajando en visión próxima bajo iluminación artificial.

Estos hábitos totalmente erróneos, nos hacen pagar un precio muy alto. Este grado de exigencia visual está disparando los problemas refractivos clásicos conocidos como miopía, hipermetropía, vista cansada, y hasta otros como cefalea congestiva, síndrome de Sjogren (ojo seco) o subida de tensión ocular. El resultado de esto lleva al uso de gafas, lentillas y cirugía LASER de una forma cada vez más precipitada y limitante, sin valorar otro tipo de posibilidad como la del Yoga Ocular.
El cuidado de los ojos a través del Yoga Ocular implica al practicante a un acercamiento desde la conciencia, no sólo hacia esa parte física vital que es el ojo, sino a reconocer de una forma global donde está el agotamiento, la fatiga, el estrés o la sobrecarga; a percibir como está su equilibrio, hacia donde inclina la cabeza involucrando a su eje central corporal, cual es su ojo dominante, como se da su gesto respiratorio y su flujo mental. Porque todo esto llega a formar parte de las consecuencias disfuncionales vegetativas, afectando a tejidos musculares propios del ojo, a su red arterial, venosa, linfática y energética de este órgano.

Comprendamos entonces que la práctica del Yoga Ocular es un vía de reeducación global, implicando desde los músculos oculomotores y ciliares, hasta la liberación del estrés, soltando ataduras, reflejos condicionados, trabajando y potenciando aptitudes y actitudes haciendo al individuo más fluido y equilibrado corporal y visualmente.

Y termino con un poco de sabiduría vedanta.

“Si realmente deseas crear un nuevo cuerpo, sal del río del acondicionamiento, y mira al mundo como si fuera la primera vez. No por sus etiquetas, no a través de sus definiciones, no a través de descripciones, no a través de evoluciones o análisis. En suma, logra deshacerte del estorbo del juicio, y mira el mundo con los ojos de la inocencia, con los ojos de un niño. Entonces, quizá, puedas estar listo para crear un cuerpo nuevo”.

Cristina Parga Román

Profesora de kundalini y hatha yoga, terapias biológicas

crispargaroman@gmail.com

 

 

 

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