Editorial

Reinventarse

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Fotografías de Cecilia Cristolovean, www.facebook.com/yogaandphoto

  • ARA

    Frederick Buechner dijo: “tu vocación es el lugar dónde tus alegrías más profundas se encuentran con las profundas necesidades del mundo”. El deber (Sva Dharma) como persona, lo interpretamos muy limitadamente, casi siempre como la manera de “ganarnos” la vida (vamos entrando en las paradojas del lenguaje, la vida ya la tengo ganada, ya hace un tiempito que estoy en ella). Sva Dharma no es más que el mero papel mundano que yo misma he potenciado. Una naturaleza, tendencias e inclinaciones que ahora me atan, esto es la ley del Karma, implacable apisonadora conducida por el ego. “Mantenerme fiel a mi propia naturaleza es el único camino para deshacerme del karma”, esto nos dice el Bhagavad Gita. ¿Y cómo reconozco mi propia naturaleza? ¿Qué es eso? Nos preguntamos. Cuando nos hemos pasado la vida matándola, debilitándola con todos los “no puedo, no debo, me da lo mismo de verdad, si no fuera por que tengo que… los me gusta y no me gusta…” La mayoría de veces cesiones corruptas, decisiones totalmente condicionadas por una sociedad programada hacia la insatisfacción del individuo, con el cebo permanente de “LA FELICIDAD” que todos hemos comprado. Gracias a las benditas crisis que nos ponen de rodillas, a esos momentos en los que todo se ha perdido, incluso la dignidad y que arrodillados en el lodazal de la depresión, ansiedad o enfermedad, podemos sentir el brote de la Verdadera Naturaleza, el impulso vital renaciendo, como el diente de León en medio del asfalto de la ciudad. Con la certeza en el centro del pecho del contento iluminándonos en un nuevo amanecer.

  • MARTA

    Reinventarse, cambiar la piel, transformarse… duele, tanto que a veces parece que nuestro cuerpo no lo va a resistir, pero ya lo creo que lo hace y en la mayoría de las ocasiones, más sabio y fortalecido. A lo largo de la vida se nos ponen delante diversas situaciones que nos “obligan” a hacer un giro de trescientos sesenta grados. Este es, para mi, uno de los ingredientes más ricos de nuestro día a día. Dentro de una misma vida podemos vivir tantos capítulos como deseemos. Podemos disfrutar de épocas tan dispares que incluso a veces dejamos de identificarnos con ese “yo”. La posibilidad de transformarnos es lo que hace de la vida algo tan divertido, vivimos en una transformación constante y esto es lo que nos da la capacidad y la fuerza para reinventarnos, para hacer de nosotros mismos algo totalmente distinto a lo que éramos ayer o hace un par de meses. Hubo un tiempo, no hace demasiado, en el que el estrés y la ansiedad me hacían agradecer cada día al abrir los ojos poder disfrutar de un nuevo amanecer… Esa situación fue una gran maestra, gracias a ese momento de angustia aprendí lo que era vivir cada día, cada minuto, incluso cada instante como si fuera el último… Gracias a todo eso he entendido que es posible reinventarse completamente, dejar atrás el uniforme que ya no sirve y crear uno nuevo lleno de oportunidades para exprimir al cien por cien ¿cuántas vidas caben en una?

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