Karma Yoga en los Centros de Menores

Karma Yoga en los Centros de Menores

Desde mi humilde y corta experiencia en la práctica de Kundalini Yoga, tanto de alumno, como de profesor, he aprendido y apreciado una de las razones para llegar a la Verdadera esencia de la disciplina: el Karma Yoga. El dar y ofrecer lo que hay dentro de mí, sin recibir nada a cambio. ¿Sin recibir nada a cambio? La persona que hace Karma Yoga recibe mucho más de lo que su mente y parte física pueda comprender. Es un momento en el que tu alma se nutre segundo a segundo de la sonrisa que puedas recibir de las personas con las que compartes ese momento, del abrazo que te ofrecen en muestra de agradecimiento, o desde ti mismo, un agradecimiento al presente por poder saborear ese instante tan bello e irrepetible, el ofrecerte a los demás.

DSCF1081 (1)Para mí la práctica de karma Yoga es uno de los pasos más importantes a seguir para la elevación de tu humildad. Como diría Yogi Bhajan: “Cuanto más crezcas como profesor, más humilde tienes que ser como persona”, y esto no deberíamos olvidarlo las personas que estamos en este espacio de consciencia al que llamamos Yoga.

Día a día, segundo a segundo, intento transmitir a los chicos de los centros de menores el potencial que hay dentro de ellos, simplemente único. A través de la práctica de Kundalini Yoga y las charlas, trabajo para hacerles conscientes de que ellos mismos tienen la fuerza de cambiar su destino. Ellos mismos tienen la capacidad de poder elegir qué es lo que quieren en sus vidas, qué es lo que realmente les hace feliz, qué tienen que hacer para poder cambiar los patrones y situaciones que les incomodan para seguir avanzando. Son muy jóvenes y tienen una gran trayectoria por delante en la que todo lo que se propongan dentro de sus posibilidades, tienen que ir hacia ello con dedicación, trabajo, disciplina y constancia; igual que en la práctica de Yoga.

En la experiencia que estoy teniendo dando clases a adolescentes, he aprendido a tener más sensibilidad con la vida y a saber el verdadero significado de las palabras humildad y devoción (Seva). Pero sobre todo lo que más he aprendido es a saber más de mí, a conocerme un poco más. A poder potenciar cada cualidad que hay dentro de mí para poder ofrecerla a quien simplemente desee recibirla.

Para hacer Karma Yoga no hay un libro de instrucciones que nos indique exactamente cómo y de qué manera debemos actuar hacia las personas a las que queremos ayudar. Lo único que tenemos que hacer es aprender a dejar nuestro ego a un lado y entregarnos al propósito verdadero que nos ha traído hasta aquí.

Los niños son el futuro de la vida. Es lo primero y más importante que tenemos que tener en cuenta para que este mundo prospere. Los niños son como un río; cuando nace, su agua es cristalina, pura, transparente y moldeable a nuestro antojo, y conforme va avanzando, transcurre y pasa por lugares diferentes, culturas diferentes, a los ojos de personas diferentes, en manos de personas diferentes y todo ello queda entregado en esa agua. Al final del río, desembocará hacia el mar, “su etapa adulta”, con todo de lo que se ha nutrido para experimentar las vivencias que su alma eligió.

Si nosotros como profesores de Yoga, padres, madres y familiares, ofrecemos a esa agua toda la dulzura que hay dentro de nosotros, podremos estar seguros de que ese mar se proveerá de lo necesario para su evolución, donde todos y cada uno de nosotros podremos beber y nutrirnos cada vez que lo necesitemos.

Fatehjeet Sing

Profesor de kundalini yoga

franciscoballesta@yahoo.es

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