La importancia y cuidado del hígado

La importancia y cuidado del hígado

El cuerpo humano consta de 21 órganos, siendo el hígado el mayor de ellos, si exceptuamos la piel, los huesos y los músculos, que son considerados órganos como tal. La responsabilidad de este órgano es la de procesar las sustancias que transporta la sangre que viene directamente del intestino. Por ello ha sido considerado como la puerta de entrada al organismo y el encargado como tal de gestionar la entrada de sustancias. Además de gestionar, en él, se produce la unión, síntesis, transformación, etc. de hidratos de carbono, proteínas y grasas.

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En este sentido, podemos pensar en el hígado como el guardián, el médico, el gestor y el coordinador de todas aquellas piezas que necesitamos y que acaban de llegar a través de la alimentación. Si el cerebro es el que dirige la orquesta de nuestro yo, el hígado es el que dirige la orquesta de nuestro cuerpo. Si analizamos el cuerpo como un recipiente cerrado con capacidad para interaccionar con su entorno, empezamos a observar que se producen intercambios en ambas direcciones entre nosotros y el espacio que nos rodea. Introducimos oxígeno y expulsamos CO2, desechamos nuestros residuos al exterior mediante la piel, la orina y las heces, etc. Ondas visuales, sonoras y de otros tipos entran también en nosotros constantemente y por último los alimentos que tomamos a diario. Pues así como hay un encargado de gestionar cada uno de los intercambios, en el caso de los alimentos, los cuales nos dan forma y nos permiten funcionar, es el hígado la centralita con dicha responsabilidad.

Se encarga de tratar y gestionar los residuos y los tóxicos que tenemos en el organismo, proporcionándonos una limpieza mediante la cual poder mantener equilibrados otros sistemas como la homeostasis, el pH, la presión sanguínea, etc. y es el encargado de fabricar la bilis, que posteriormente se almacenará en las glándulas biliares y se utilizará para la digestión de las grasas entre otros.

Pocos órganos encontramos en el cuerpo con una carga de trabajo tan alta, por lo que siempre he considerado de vital importancia recuperar sus funciones en nuestro organismo y procurarle una atención y cuidados con los que mantener su óptimo estado de salud.

Si queremos empezar a mejorar la salud de este órgano de alrededor de 1,500 gramos, podemos empezar a cuidarlo aportando una alimentación saludable a nuestro organismo y por saludable en este caso entendemos aquellos alimentos que no procuren un trabajo excesivo al hígado, por tener un aporte excesivo de sustancias con una masa total elevada como es el caso por ejemplo de las proteínas de origen animal, o sustancias donde abundan ciertos elementos de difícil gestión debido a la naturaleza de los mismos, como son el nitrógeno, el azufre u otros elementos igualmente oxidativos. Y por último cantidades excesivas de alimentos con algún componente de carácter tóxico para nuestro organismo, como pueden ser los transgénicos, pesticidas, grasas hidrogenadas, algunos medicamentos, alcohol y otras drogas o un sinfín de sustancias modificadas y que a nuestro organismo le cuesta gestionar por su falta de afinidad.

Por lo tanto, si queremos cuidar nuestro hígado deberemos recurrir a alimentos que al organismo no le cueste especialmente gestionar como por ejemplo:

-Cereales integrales.

-Frutas: uva, manzana, ciruela, cereza, níspero.

-Verduras: alcachofa, cardo, cebolla, rábano.

-Miel, aceite de oliva.

Este tipo de alimentos además de no dar un trabajo elevado al hígado, muchos de ellos poseen propiedades coleréticas (aumentan la producción de bilis) y colagogas (facilitan el correcto vaciamiento de la vesícula biliar) lo que mejora el rendimiento del órgano así como ayudar a que no se produzcan piedras en el hígado y en la vesícula.

Me gustaría incidir en el uso de los cardos, alcachofas, pencas, etc. por su acción regeneradora de las células hepáticas, así como el uso específico del cardo mariano por su contenido en silimarina, responsable de la función regeneradora de los hepatocitos. Esta formidable planta se debe de utilizar como alimentos, y en infusiones o tisanas. Incluso en casos de enfermedad o situaciones específicas recurrir al uso de suplementos alimenticios como las cápsulas y los extractos naturales.

Por todo esto, entiendo como justificado el estudio a nivel individual de este extraordinario órgano así como su cuidado y atención.

¡Empiecen a cuidar desde hoy a su hígado!

 

Pablo Martinez Rubio

Nutricionista Diplomado.

3 Comments

  1. Me ha encantado vuestro articulo y me ha sabido a poco pero ya sabeis lo que dice el dicho «si lo bueno es breve es dos veces bueno». Me gustara volver a leeros de nuevo.
    Saludos

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