FESTIVAL DE YOGA VS RESORT EN LA COSTA BRAVA

FESTIVAL DE YOGA VS RESORT EN LA COSTA BRAVA

Y bien, llega por fin el tan ansiado verano y se me vienen a la cabeza mil cosas para hacer y otras mil que dejar de hacer. De repente empiezo a pensar en la sensación de vivir sin despertador, poder levantarme a las dos de la tarde si lo deseo, ir a tostarme a la playa o salir de copas con amigos… ¿pero? Hay gente que se va a un retiro de yoga, una semana o quince días de naturaleza, yoga y vida rural. Vida rural compartiendo baño y ducha con cincuenta personas, contacto con la naturaleza refiriéndonos a los bichos que sigilosamente entran en la tienda de campaña o en la cabaña de madera mientras duermes para picarte en el lugar más recóndito que nunca imaginaste… Prepárate la mochila, por que si, los yoguis llevan mochila, saco de dormir y esterilla… casi todo el equipo Quechua para poder dormir al raso pero eso si, con comodidad… en ese ambiente no se estila lo de la maletita de ruedas ¿para qué? Ellos tienen la espalda fuerte por que hacen yoga y pueden cargar con todo lo que necesitan para su practica, ladrillos, zafus, mats.

viajeseroski.es

Aunque claro, como en todo, siempre hay excepciones, aquí entraríamos en el tipo de yogui más urbanita que conjunta la Samsonite con los Punjabi que se compró en India en su último viaje y los malas de piedras semipreciosas rodeando su cuello.

Pasando a otro tema interesante, la comida y la bebida ¿a quién no le apetece una buena cervecita con unas patatas en el chiringuito de turno de la playa? Además sin ápice de remordimientos.

A los yoguis no, ellos comen todos juntos, los cuarenta o cincuenta del retiro o los doscientos del festival en mesa o en el suelo, según se tercie, cosas como tofu ahumado, semillas de Qia, estofado de seitán, crema de zanahoria y calabacín aderezado Ccon aceite de cáñamo y vinagre de Umebhosi regado con un buen te chai,  por no hablar del kitcherie del infierno con todas sus especias… y  fruta, pero siempre antes de la comida, very important. Con palillos, en el mismo cuenco. Durante unos días son superguays y todo fluye, aunque luego se los lleven los demonios cuando en casa alguien no ha tirado de la cadena del W.C. Los hay que no toman harinas ni azúcares refinados, otros que son vegetarianos éticos, la mayoría ovolactovegetarianos o eso que ahora se ha puesto tan de moda flexivegetariano que traducido viene a ser algo así como tomo lo que quiero cuando me da la gana. Luego hay incongruencias: no, yo nunca jamás me tomo un cubata, pero de vez en cuando una copita de vino tinto si, que me sienta muy bien y es antioxidante… En el camino hacía la conciencia nos encontramos un ratito haciendo pranayamas y otro ratito con cigarrito mágico en mano.

Son raritos, son muy raritos… por no hablar de los madrugones. Están de vacaciones, deseando descansar y se levantan a las seis de la mañana hasta los domingos para hacer yoga, lo que bien sabréis los que lo hagáis es sudar lo más grande en estos meses de maravilloso sol y calor… curiosa manera de descansar, y aunque no te lo creas cada verano repiten.

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