Atrévete a Saltar, Marta y Ara

ATRÉVETE A SALTAR, Marta

Atrévete, sí, ahora ¿cuándo si no? ¿cuándo va a llegar tu momento? Y… ¿qué importa si caes? Si eso sucede, yo te prometo que debajo siempre tendrás una red, has de confiar y entonces todo saldrá.

editorial AraTenemos implantado en la mente el microchip del extremo control sobre cada cosa que ocurre en nuestra vida ¿dónde quedó la capacidad de improvisación? No está, desapareció en algún lugar entre el valor y el coraje.

Nunca es un buen momento para saltar y yo te digo, hoy y ahora es un buen momento… la vida va pasando mientras esperamos hasta que entendemos que la ocasión la hemos de crear nosotros, recuerda: lo que crees creas. Ya es hora de creer en ti e intentarlo, por difícil que parezca.

 

Siempre he necesitado tener todo bajo control, ni un solo paso en falso, ni un solo movimiento en vano o… ¿o qué? ¿qué sería lo peor que podría pasar, que tuviera que colocar de nuevo las fichas y comenzar a jugar de nuevo? Intento recordar cada día que la vida no es más que un juego… una película a la que nosotros catalogamos como drama, comedia, musical… así de fácil.

Yo he saltado, aunque no todas las veces que me gustaría y te prometo que algunas veces, muchas, me he caído, ya lo creo… me he tirado a la piscina sin saber si tenía agua y en ocasiones he acabado dándome un buen golpe… pero sin lugar a dudas, no borraría ninguna, de todas ellas tengo algo positivo, aunque sea una bonita herida de guerra…

Hazme caso, siéntate en postura fácil, en una silla si no eres yogui o si tienes algún dolor… cierra los ojos, toma una inhalación bien profunda y siente (ojo, no pienses, siente) ¿qué es lo que verdaderamente te hace feliz..? ¿y bien, a qué esperas para conseguirlo?

 

ATRÉVETE A SALTAR, Ara

Cuando me pillo enredada en la ensoñación, me levanto y barro descalza. Hago de ello mi meditación, barriendo las fluctuaciones de la mente, respiro y permito que una ligera sonrisa flote en mi corazón.

Una de mis amigas nunca había comprado pescado, le repugnaba limpiarlo. Hasta que un día deditorial 2ecidió comprar mejillones. Al limpiarlos descubrió dos cosas, la primera; recordó a su madre quejándose toda la vida por que odiaba limpiar pescado. Mi amiga supo que era una queja heredada y segunda; que a ella no le producía ningún desagrado hacerlo.

Vamos a abrir los ojos sinceramente y a sacudir la mochila del ego vaciándola. Es momento de andar ligera de equipaje y de atravesar el bosque de los recuerdos dolorosos, los gustos y disgustos, los miedos escondidos, los no puedo vivir sin…

Corta esos pequeños grilletes diarios, nada te encadena más que la pereza al cambio. Cierra el libro, apaga la tablet, desconecta el móvil. Ya estamos repletitos de información, se nos sale por las orejas, a partir de hoy la vida se vive en primera persona, consciente.

 

¡Menudo subidón solo de pensarlo! Se me llena el estómago de mariposas. Me entra un no se qué. ¿Has pensando que quizás sea el prana (la energía vital) palpitando en ti? Esperando a que vayas eliminando los diques que estancan tu energía, para inundarte de asombro, entusiasmo, alegría y claridad!

Atrévete a saltar, descubre que lo peor que nos puede suceder es caer, tocar tierra y tener que volver a levantarnos, quizás doloridos, con algún hematoma o incluso puede que te mueras de la risa o llores, que se te rompa algo y el mundo se ponga al revés, pero ante todo, recuerda: Todo ello forma parte de la aventura de estar viva.

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