DE LA ARQUITECTURA AL YOGA,

De la arquitectura al Yoga, Cosmin Iancu

 

No es fácil hablar de mí mismo. Todos los días practico el silencio mental y la disolución del ego, y ahora, de repente, tengo que hacer lo contrario y sumergirme plenamente en la mente y ponerla a trabajar, para que pueda describir la imagen de lo que yo SOY.

La definición de YO podría ser la siguiente: un arquitecto, rumano de nacimiento, adoptado por Canadá y convertido en yogui, que reside actualmente en el Carmen, Valencia, junto a una hermosa y cariñosa esposa y un gato estilo Garfield.

Decidí ser arquitecto en un intento de comprender mejor, definir, manipular y cambiar el espacio exterior. Años más tarde me encontré a mí mismo como yogui, como un intento de comprender mejor, definir, manipular y cambiar el espacio interno. Puedo decir que fue una evolución natural en mi camino espiritual.

Todo lo que implica la creación debe tener la semilla de la vida en ella. La fascinación que sentía por la arquitectura evolucionó a partir del interés que siempre mostré por el ocultismo y la búsqueda del hombre de trascender su propia condición y convertirse en Dios de nuevo. Me imaginaba al arquitecto como un alquimista que transforma la materia bruta en unaDe la arquitectura al yoga 2 bella obra de arte, que se convierte en la expresión perfecta de lo Divino, materializado en la dimensión en que vivimos.

El arquitecto se convierte en una herramienta demiúrgica; su cuerpo es el recipiente alquímico a través del cual la Conciencia Divina o Shiva, transmutada a través del poder de la creación, o Shakti, se materializa en una creación hermosa.

Es fascinante servir a la Creación a través del trabajo de uno mismo, y la Práctica Espiritual es una condición necesaria para que Uno no se agote, consumido por el Fuego intenso que lo alimenta (Agni), aunque hoy en día nadie habla o le enseña al aprendiz este importante aspecto que aprendí de la manera más dura.En vista de que la intensidad de la profesión comenzó a afectar y perjudicar mi vida, el estrés, la ansiedad, el abuso de drogas y alcohol eran señales de que yo estaba tratando de sobrellevar esta tremenda fuerza, pero sin éxito.

Muchos malinterpretan la Creación, ignoran la manera en que el Fuego funciona. Para quemar, el Fuego necesita una gran cantidad de energía. Si uno no sabe cómo recargar la batería (la Mente), la batería se secará más y más, hasta el punto en el que no hay vuelta atrás; el buscador tiene que saber cómo conectarse a la Fuente con el fin de recargar. Además, hay que aprender a amar también el recipiente, el cuerpo, que es donde comienza todo este complicado proceso.

Hoy en día, esta noble profesión se ha convertido en algo completamente mal entendido, un trabajo miserable o, mejor dicho, sólo un trabajo, donde uno llega a la oficina, vacía su saco de responsabilidades, y vuelve a casa, a la espera de que acabe otro día. El Ego eliminó lo Sagrado de la ecuación. Inconscientes de la semilla divina que llevamos en nuestra sangre, dejamos que nuestra mente vague en el reino de la ordinario y común, transformando lo espectacular en rutina, malinterpretando el amor y la belleza por el gustar y la ternura. El rey se ha convertido en mendigo, el gran místico no es más que un mago que juega con falso brillo.

Yo no podía identificarme con la miseria que empecé a ver más y más dentro del campo de la arquitectura contemporánea. Decepcionado con mi función, nada más que un pequeño empleado de oficina que mata a un hermoso árbol con el fin de sustituirlo por una caja de hormigón, decidí encontrar una manera de salir de esta locura, de este mundo sin alma que yo llamo ‘Tierra de Máquinas’, donde el De la arquitectura al yoga 1mito y la leyenda se reemplazan con una historia intermitente de un tabloide de segunda mano.

Tomé un respiro de aire fresco a la orilla del mar. He cambiado de país, de casa, de aire, y he reinventado mi vida. Mi familia fue mi inspiración: la hermosa sonrisa de mi mujer acariciando mi corazón herido y llenándolo con el néctar del amor, el gato ronroneando en mi pecho, curando mi espíritu y limpiando mi energía. La práctica espiritual fue la herramienta que me ayudó a encontrar de nuevo mi corona, reclamo mi calidad como hombre, como una creación divina, una verdadera expresión de la Unidad.

Volví mis ojos hacia mi Universo interior y me pregunté a mí mismo: ¿Quién soy? Y Su presencia me despertó. No había ningún YO, no había un hacedor. Solo era la Creación manifestándose en su belleza, y yo estaba presenciándolo dentro de mi propio Universo.

Yo estaba feliz de estar ahí para disfrutar lo que me dieron: esta increíble e inesperada, a veces intensa y, a veces tranquila, dulce e inocente VIDA.

Soy un arquitecto de nuevo, y hago mi trabajo todos los días, pero el trabajo ahora está dentro de mí. Mi mundo interior se transforma continuamente con cada respiración que tomo y disfruto de cada momento de esta transformación infinita. Y el único deseo que tengo es llegar a ser la expresión perfecta de lo que he ganado a través de mi experiencia: Paz Interior.

Cosmin Iancu

Living Yoga Valencia

Fotografías Yoga and Photo

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