MIS PRIMEROS PASOS EN LA MACROBIÓTICA

Mis primeros pasos en la Macróbiótica

La medicina macrobiótica natural, es una medicina vibracional y energética, bajo la lente del yin y el yang, un sistema dinámico fluido que no peyoriza en el Yin o el Yang. Donde la auto reflexión y la auto observación son las herramientas o haces de luz que guían e iluminan el camino de quien busca. La medicina convencional considera al cuerpo como una sustancia meramente material y la visión de la salud es de un orden sintomático y materialista.

Sin embargo en el momento que utilizamos la visión macrobiótica de manera dogmática y estática, basándonos en conceptos fundamentalistas, la convertimos en una practica materialista, desprovista de su principio inherente: «la capacidad de adaptarnos a la vida de la forma mas fluida, feliz e inteligente con el mínimo impacto al medio ambiente personal y global”.

La macrobiótica fundamentalista está regida por la estratagema «bueno-malo», este juicio solo crea culpa y apego, crea bandos, en definitiva, enfermedad. La medicina macrobiótica abraza todo lo que existe con un discernimiento claro, llena de gratitud a la naturaleza y a la vida humana, donde el alimento y el estilo de vida son el núcleo central en la búsqueda de un juicio cabal o juicio supremo. 
                        

Patricia RestrepoEl origen de la palabra macrobiótica significa, literalmente, “gran vida”, y la intención detrás de esta palabra griega es una vida espléndida que nos permita desarrollarnos en todos los aspectos: biológico, mental, emocional y espiritual. Hipócrates, el padre de la medicina, decía: “somos lo que comemos”. Michio Kushi, gran divulgador de la macrobiótica en Occidente, decía: “somos un fantasma que absorbe el medio ambiente. Somos lo que comemos porque lo que comemos crea nuestra sangre que da vida a las células, a los órganos, al sistema nervioso, al pensamiento, de manera que sin alimentación la vida no es posible”.

Yo tengo la sensación de que la macrobiótica es inherente al ser humano sobre la tierra, que es el alimento que permite a la especie humana adaptarse a la cadena ecológica de la vida, que nuestros antepasados, cuando vivían inmersos en la naturaleza, tuvieron una comprensión grande de la vida a la que podríamos llamar MACROBIOTICA.

La forma de comer macrobiótica está basada en la comprensión de nuestro desarrollo biológico, social y espiritual. Abarca no sólo lo que comemos sino el medio ambiente en el que vivimos, el aire, el agua, las relaciones sociales, la familia, el arte, la casa y su influencia, en la conexión del hombre con el orden de la naturaleza.

Es decir, «la gran nutrición», desde este axioma nutrirse no es algo científico. La forma de comer macrobiótica nos provee un sistema flexible basado en la observación y aplicación a las leyes de la naturaleza. En un sistema dinámico que considera al ser humano como único según la edad, el sexo, la actividad, la herencia genética, la fecha de nacimiento, la ciudad donde vive, la infancia y otras consideraciones que nos llevan a la recuperación de la singularidad interconectada con la pluralidad humana.

La selección de la comida se hace con cuidado y amor. La macrobiótica te invita a la comida casera, usando ingredientes frescos y locales, a la comida regional y a comer, básicamente, productos vegetales. En esta elección nos hacemos responsables de nuestras elecciones, es decir, creamos conciencia contemplando la cualidad energética de cada alimento y el impacto que tiene en el cuerpo, con su correspondiente consecuencia.

En la macrobiótica hay dos enfoques en la dieta:

  1. La comida de todos los días y 2. La macrobiótica terapéutica.

La dieta macrobiótica, para todos los días, nos ofrece una gran variedad, en cuanto que la dieta macrobiótica terapéutica es usada por un limitado periodo de tiempo y se ajusta a unos alimentos específicos.

La macrobiótica como sistema alimenticio y nutritivo tiene la finalidad de potenciar nuestra capacidad biológica para un óptimo funcionamiento. Y podríamos diferenciar, entonces, una alimentación medicinal básica, que yo llamo la dieta-refugio, cuando hemos perdido la salud, cuando deseamos potenciarla o cuando pasamos por un periodo en el que necesitamos un recogimiento, profundizar, concentrar o focalizar.

Tradicionalmente en todas las antiguas culturas y religiones se siguieron practicas un poco más restrictivas, ayunos, semi ayunos o monodietas para recuperar la salud, para reconectarse con lo divino, previamente a tomar decisiones importantes o acontecimientos determinantes, como ceremonias, viajes o bodas.

Y la macrobiótica de todos los días, expresada en una comida balanceada, colorista, nutritiva y rica, donde por ejemplo si estamos en invierno o en verano los estilos de cocción y los ingredientes los adaptamos a la estación correspondiente. Aunque existen algunas recetas que aún generando más calor, es útil tomarlas en cualquier estación para mantenernos alcalinos y energéticos.

Según Herman Aihara, la comida dentro de una totalidad representa sólo el 5% de nuestra salud, pero es el 5% más importante. Y en ese 5% deberíamos centrarnos en alimentos que al cuerpo no le generen un trabajo extra en la función de eliminación o deshecho, que por el contrario todo lo que se ingiera sea aprovechable en forma de energía dejando un mínimo de residuo que fácilmente pueda ser eliminado a través de los mecanismos naturales orgánicos.

Si tú te quieres iniciar hoy en una alimentación macrobiótica inteligente, primero evitaras tomar algunos alimentos que son de naturaleza más densa o torpe, que al cuerpo le genera mas trabajo eliminarlos e incluso que algunos se acumulan de por vida, creando cúmulos viciosos y mórbidos como un contenedor de basura que nunca se vacía y eventualmente se pueden transformar dando lugar a otras sustancias anarquistas que se salen de nuestro control y pueden incluso llegar a tener una entidad propia y limitar o terminar con nuestra vida.

Aunque las recomendaciones que te hago son generalizadas o estándar, similares a las recomendaciones de la pirámide alimenticia de Harvard o a las recomendaciones de la OMS, siempre serán mucho más efectivas o precisas si son personalizadas a través de un consultor cualificado y con experiencia.

Comienza por eliminar las carnes en general, los lácteos, azúcares simples, alimentos químicos, con aditivos, alimentos muertos o refinados, cereales refinados, comida prefabricada, frutas que vienen de otros continentes con su correspondiente carga de químicos, aceites refinados, sal común, bollería industrial y cualquier otro alimento que haya sido manipulado industrialmente.

Introduce en tu comida diaria, cereales integrales en grano como arroz, mijo, quínoa, cebada, trigo sarraceno, avena en grano, amaranto, maíz, polenta, pastas integrales de buena calidad, en combinación con legumbres, judías pintas, blancas, garbanzos, lentejas, azukis y derivados de las legumbres. Conoce las algas, primero en pequeñas cantidades, comienza por el alga kombu para cocer tus cereales y legumbres, algas wakame para preparar sopas en especial sopa de miso. Con el tiempo y asistiendo a cursos de cocina en manos de expertos te iras familiarizando con otras algas y descubriendo cuáles y en qué medida son adecuadas para ti.

Compra sal marina no refinada atlántica, infórmate quien vende en tu zona verduras biológicas, ya son muchas las cooperativas y agricultores que distribuyen verduras biológicas, come cada día junto a tu plato de cereales y legumbres una ración de verduras, puedes prepararlas de diferentes maneras, (ligeramente hervidas, vapor, salteados, escaldados). Descubre las verduras fermentadas como el chucrut, se vende en botes ya preparados de forma artesanal, de cualquier forma hacer tus propios fermentos en casa es fácil y divertido.

Sustituye los azúcares simples por melazas de cereales integrales y frutas de estación, en otoño por ejemplo prepara reducciones de manzana o calabaza que te proporcionarán dulce estable y nutritivo, aprende a elaborar pasteles y postres sin huevos, lácteos y azúcares simples. Que en tu despensa no falten las semillas de sésamo, calabaza y girasol, para preparar ricos condimentos y una pequeña cantidad de frutos y frutas secas locales.

Para diseñar tu menú de cada día, comienza con un cuenco pequeño de sopa, caldo o puré de verduras, acompañado de un plato balanceado con cereal integral, legumbres y verdura, con un condimento de semillas de sésamo.

Te voy a dar ejemplos de un menú sencillo de fin de verano y comienzos de otoño.

Menú equilibrado de otoño

CREMA DE CALABAZA AL MISO

calabaza al miso

Aporta satisfacción emocional, cuida de las funciones del bazo, contribuyendo a el buen funcionamiento linfático, lubrica los intestinos, coloniza los intestinos.

Ingredientes

250 gr de calabaza

5 cebollas

1 cucharada de mugui miso

1 cucharilla de aceite de sésamo

pizca de sal

ralladura de naranja

Elaboración

Cortar las cebollas en medias lunas

Cortar la calabaza en lonchas finas

Pincelar de aceite un cazo pequeño

Añadir las cebollas por capas, salteándolas con una pizca de sal

Incorporar la calabaza, saltear un par de minutos más

Tapar la olla y dejar que se reduzcan cebollas y calabaza a fuego lento, preferiblemente sobre difusor o a fuego muy bajo.

Rectificar de agua y hacer hervir, añadir en el último momento el miso diluido en un poco de caldo.

Cocer 2 minutos más, triturar y servir con la ralladura de naranja.

MIJO HERVIDO CON ZANAHORIA Y GARBANZOS CON ALIÑO DE SEMILLAS DE CALABAZA

Este plato da riqueza y confort al estómago, indicado especialmente para personas con deficiencias en hierro, úlceras o problemas estomacales.

Ingredientes

1 vaso de mijo

½ vaso de garbanzos cocidos

3 vasos de agua

una pizca de sal

un trozo de alga kombu de no más de 1 centímetro

1 zanahoria cortada en cubos pequeños

Elaboración

Lavar muy bien el mijo

Llevar a un cazo el mijo, el alga, las zanahorias y los garbanzos

Cocer a fuego alto 5 minutos

Bajar el fuego y cocer durante 20 minutos a fuego mínimo.

Servir con el aliño de semillas de calabaza

ALIÑO DE SEMILLAS DE CALABAZA

Ricas en zinc.

Ingredientes

100 gr de semillas de calabaza

Un chorrito de vinagre de umeboshi

Elaboración

Tostar en una sartén de acero inoxidable las semillas hasta que adquieran una tonalidad intensa.

Bajar el fuego a mínimo, y aún con las semillas en la sartén añadir el vinagre de umeboshi, remover bien para que las semillas chupen el vinagre

Dejar enfriar y guardar en un bote de cristal, como aperitivo o aliño.

PUERROS AL PESTO 

puerros

Energéticamente, estimulan el funcionamiento de los intestinos,

Tonifican el hígado, aportan magnesio y otros oligoelementos.

Ingredientes

3 puerros con su parte verde

Vinagre de arroz

Elaboración

Cortar a lo largo cada puerro desechando a penas las puntas o parte muy dura externa, pero preservando la parte verde.

Disponer en una margarita o cesta de vapor.

Cocer durante 5 o 7 minutos hasta que el puerro esté blando y el verde se haya intensificado.

PESTO

1 diente de ajo

2 cucharadas de tahine sin tostar

5 cm de alga dulce tostada

Un manojo pequeño de albaca fresca

Elaboración

Procesar todos los ingredientes

Bañar los puerros con esta salsa

RABANOS PRENSADOS

Energéticamente, colonizan los intestinos, repoblando la flora intestinal, fuente estable de vitamina C, despiertan el organismo, ayudan a la digestión, buen tonificante orgánico.

Ingredientes

Un manojo de rábanos frescos

rábanos

Sal marina

1/2 naranja

Elaboración

Cortar los rabanitos en finas lonchas

Amasar con un poco de sal, hasta conseguir que eliminen líquido.

Llevar a un prensa verduras o simplemente colocar un peso encima.

Pasadas una o dos horas, servir de acompañamiento en el plato. Si se han quedado muy salados, eliminar el exceso de sal.

Servir en el plato junto al resto del menú.

Al final siempre viene bien tomar un poco de té kukicha, en otoño le añadimos una rodaja de jengibre, ¡buen provecho!.

Patricia Restrepo

Directora Instituto Macrobiotico de España

C.E.O. Restaurante KIMPIRA

www.patriciarestrepo.org

One Comment

  1. Es un tema interesante y beneficioso para la salud. Seguir estas reglas alimentarias es conveniente para cuidar nuestro cuerpo.

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