David Rodrigo, maestro de Advaita Vedanta

David Rodrigo, maestro de la Advaita Vedanta

Fotografías de Cecilia Cristolovean, Yoga y fotografía

David Rodrigo, era un joven con ansias de libertad, nacido en el seno de una familia agnóstica de izquierdas. Como él dice, con ese bagaje su búsqueda de la libertad como individuo estaba fragmentada. Estudió periodismo, con la intención de ser corresponsal de guerra y así poder denunciar las injusticias y contribuir a un mundo mejor.

Trabajó como periodista en Barcelona y Madrid, pero como su búsqueda seguía sin satisfacerse, decidió dejar el periodismo y trabajar en el Área de Cooperación al desarrollo. Estudió varios masters sobre el asunto relacionados con el África subsahariana y allí conoció a dos profesores que hurgaban en los valores culturales de nuestra sociedad occidental moderna, sobre todo el individualismo que lleva al materialismo, la concepción de uno mismo y la realidad desde una perspectiva muy profunda y radical.

Ellos venían a decir que en África ya existía un tradición y una forma de entenderse a sí mismos, a la realidad y al mundo, muy armónica. Y si queríamos ayudarles lo que tendríamos que hacer es no intervenir y replantearnos nuestra forma de vida.

Esa perspectiva le provocó un profundo enfado. Fruto de ese enojo interior comenzó a leer a René Guénon y a cuestionarse esos valores culturales que habían forjado su entendimiento de la realidad y de sí mismo.

David Rodrigo nos explica que una vez identificó el individualismo y a partir de ahí reflexionó en cómo anhelamos, la felicidad, la libertad, la plenitud…Se dio cuenta de que éstos eran unos valores culturales construidos por una sociedad y un tiempo, en función de la cultura y el entorno en los que había nacido. Pudo vislumbrar que todo esto no era algo innato y que se puede modificar. Había estado guiado por una forma de entenderse a sí mismo en la que resultaba imposible y contradictorio asociar individualismo y plenitud.

Surgió un deseo inexplicable de una búsqueda espiritual, en la que continuamente pronunciaba “tengo que ir a la India a estudiar las escrituras de forma tradicional”, sin saber ni siquiera lo que eran las escrituras ni la tradición. El único contacto que había tenido con la India fue un viaje al Rajastan, años atrás. La impresión que tuvo fue muy negativa, miraba desde las lentes del Occidental moderno de izquierdas y agnóstico que solo ve pobreza y religión, el opio del pueblo.

Yº; ¿Cómo es ese momento en el que te das cuenta que todo con lo que te has educado, ya no es válido?

D.R. ; Es asombroso, ver con claridad como había podido vivir hasta ese momento y no darme cuenta de lo condicionado que estaba, no sólo yo, sino todos los demás también, por la educación recibida. Tuve la certeza de que tenía que dar un salto adelante y dejarlo todo atrás. Afortunadamente este proceso lo viví con mucha espontaneidad, sin miedos.

Yº; ¿En algún momento de este proceso, surge la inseguridad?

D.R.; Sí al principio en Varanasi. Al arrastrar conmigo a mi familia, mi mujer y dos niños de 3 años y 8 meses. También cuando la persona que yo creía que era mi maestro, al poco tiempo de llegar se desmoronó. En India me negaban las enseñanzas al ser extranjero. Tuve que peregrinar por diferentes centros espirituales en distintas ciudades de la India…Me asaltaba la duda; ¿qué estoy haciendo aquí? ¿creando problemas y enfermedades a los que más quiero? Había momentos de sufrimiento. Afortunadamente mi mujer aguantó, los niños se pusieron bien y el maestro apareció.

Yº; ¿Dónde encuentras a tu maestro?

D.R.; Fue cuando llegue a Risikesh en el Himalaya. Allí me encontré a Ramakrishna, él es un maestro libre de Ashram, libre de normas de funcionamiento social, muchas veces en contra del Vedanta puro, más allá de la forma (hombre, mujer, extranjero). Si el hubiera estado en un Ashram nunca hubiera podido enseñarme, ya que yo no era sanyasi, braman, ni indio. He estado estudiando diariamente con él, recibiendo las enseñanzas. En una relación personal él y yo, durante seis años.

Yº;¿Supuso un golpe el tener que volver?

 D.R.; Estando allí nació Samkhara, en el día de Shiva, nuestro tercer hijo. Un año después mi mujer, me dijo que debíamos marchar, le resultaba muy dura la vida allí, con los pequeños en otro país, otra cultura, la comida. Ella tampoco tenía esa solidez espiritual que te puede hacer soportar los obstáculos de la vida con fluidez.

Allí me sentía muy protegido al lado de mi maestro y de la Diosa Ganga, con la que siento una conexión profunda. El día que decidimos irnos fui a despedirme de la diosa Ganga y lloré muchísimo. Cuando sientes la llamada espiritual, no sabes el porqué, pero después, todo se clarifica. Sentía una conexión muy antigua, no solo de la vida anterior, ancestral con ese río y con ese trozo de tierra en particular que yo podía identificar, un lugar concreto. Además sabía que ya la había roto otras veces y ahora tenía que volver a romperla. Volvimos a España sin saber muy bien como nos iba a sentar, y de hecho ha ido bien. Los niños se adaptan, el forjar tu personalidad en lugares así, te da la libertad de no aferrarte a nada en especial o muy limitante. Así que una vez en Barcelona me propuse continuar con las enseñanzas que había recibido de mi maestro en Advaita Vedanta Yoga.IMG_4533

Yº; ¿ Es posible compaginar la búsqueda espiritual y la vida familiar?

D:R; Posible es, también más complicado, pero si superas todos los obstáculos es algo muy hermoso. Es un camino espiritual para ti, donde también se plantan semillas en los que tienes alrededor, tus hijos, tu mujer, los alumnos. Sin duda el tener familia te aferra más a lo mundano, tienes que proporcionarles protección económica, alimentación, educación, salud, las cosas normales de la vida y eso te resta de tu tiempo para la búsqueda.

Yº; ¿ Que es el Advaita Vedanta?

D.R. ; El Advaita Vedanta es el conocimiento de la no dualidad. Es el conocimiento que te indica quién eres tú en realidad, que te dice que lo que ahora crees que eres, este cuerpo físico y sutil, esta personalidad, tendencias innatas en mi, ideas, miedos, deseos, gustos, educación, miedos, apegos, sentimiento. Esto que llamados ser humano, el ser individual, eso no eres tú.

El Advaita Vedanta te dice que tú eres la vida dentro de eso, eres la existencia en eso, la consciencia en eso, nuestro cuerpo y nuestra mente son limitados, todo lo que nace degenera y muere. La vida que está en todo, el Ser, es el “conócete a ti mismo”. Esta auto identificación con lo que llamamos Ego, es decir, el yo auto identificándose con este cuerpo mente, limitado, no es pleno y entonces lógicamente desea y crea acción, karma con deseo, miedo, odio, apego, envidia y demás emociones y percepciones generadas basadas en esta auto identificación de este mundo individual. Y todo esto me lleva a desear todo aquello que me da placer de una manera efímera, no permanente y a rechazar las causas que me provocan sufrimiento. Ahí radica el problema.

Yª; ¿Entonces el Advaita Vedanta es el conocimiento que te dice quién eres tú en realidad?

D.R.; Te enseña a reconocer por ti misma quién eres tú en realidad para que ya no sean unas palabras que puedan parecer interesantes. Una vez tu mente-corazón han sido alimentados, cultivados por el conocimiento tradicional que trasmiten los yoga Sutras, la Gita, los Upanisads, los textos sagradas. Siempre por tradición oral a través de la boca del maestro al oído del discípulo, por eso es un maestro tradicional por que las enseñanzas llegaron a él a través de otro maestro tradicional del conocimiento de la Advaita Vedanta y lo ha practicado entregando todo su ser, todo su ego, toda su concepción de la realidad, todos sus deseos y todas sus capacidades a la concepción de quien soy yo, que es la verdad, que es Dios. Entendiendo que ese el objetivo supremo de la vida y que esa es la liberación.

Yº; ¿De que nos liberamos?

D.R.; Liberación de tres cosas: el tiempo, el espacio y la causa. El efecto de la ley del Karma que da origen al nacimiento de tu propio cuerpo mente. Este conocimiento del Advaita Vedanta te transmite quién eres tú, qué es la realidad. En meditación puedes cerrar los ojos y sentir esa paz, esa serenidad, la felicidad que es tu propio ser. Pero cuando abres los ojos vuelves a enfrentarte con esa dualidad que también percibe tu mente corazón, entonces el Advaita Vedanta también te da la explicación, de qué es, esta realidad, esto que estas percibiendo ahora. Porque tu intelecto, mente-corazón han sido instruidos, tu semilla interior esta siendo alimentada correctamente con el conocimiento y la practica correcta, para que separes tu ego, que es quien experimenta ideas, emociones, sentimientos, pensamientos, a través de los instrumentos que tiene tu cuerpo, los sentidos, que son los órganos de acción para relacionarse con los objetos mundanos. Y así puedas acceder a la base permanente de quien ve, la consciencia pura que no se altera por las modificaciones de tu ego, ese quien ve, es lo que hay que conocer, esa es la consciencia pura, la realidad, eso eres tú. Y cuando lo identificas, cuando lo sientes y distingues entre la consciencia pura permanente y la mente- ego, esa que continúa en sus operaciones y transformaciones en sus ideas, sentimientos y sensaciones, diferentes en función de la condición de tu cuerpo de tu mente y tu relaciones con el mundo, lo que conocemos actualmente como yo, el ego. Cuando distingues y sientes esa paz interior que no esta condicionada por nada más, y sabes que tu eres eso, que no es una experiencia más, que esa paz interior que hay en ti no depende de un estado mental, de las relaciones con el mundo, que ya existe en ti. Cuando abras los ojos ¡no te vuelvas a despistar, todo eso que ves, también es esto!

Yº; ¿Entonces qué es lo que nos separa?

D.R.; Son distintos cuerpos físicos y mentales fruto de nuestro karma basado en la ignorancia y en la creencia de que yo soy el ego. Esa ignorancia que crea el karma, la acción con deseo, es lo que está creando tu cuerpo mente. Pero todo es efímero, dura mientras dura el impulso de la acción, una vez lo experimentas ya has de buscar otra cosa. La rueda del Samsara, nacimiento tras nacimiento sin fin.

Yª; ¿Tu dices que nos identificamos con los ropajes?

 D.R.; Más bien, nos auto identificamos con los harapos alquilados por nuestro karma. El Advaita Vedanta te dice tú no eres eso, tú eres la consciencia permanente, quien ve, quien siente de manera permanente y ahora abre los ojos y recuerda; “Eso que has sentido en la cueva de tu corazón, la paz interior también existe en el corazón de la otra persona, es el mismo Se.  Lo que nos diferencia son los harapos, las vestiduras los cuerpos físicos y mentales. Pero la vida es una y la misma Tú eres yo, el Universo pasado, presente y futuro. Quien en la otra persona, no ve otro, sino que ve a su propio ser, esa persona ya no sufre, no desea, ha conseguido encontrar el sentido de la vida, nada más por hacer, ni por lograr, a ningún lugar al que ir, por que ya está en todo, nada que perder ni que ganar porque todo eso ya eres tú, eso es la Libertad.

Yº; ¿Se puede continuar en una vida mundana cuando accedes a este plano de liberación?

D.R.; Continuas viviendo en este cuerpo mente, con lo que sea que tienes que seguir haciendo en esta vida, pero sin la auto identificación. Yo soy la vida en este cuerpo mente y estas son las herramientas para mi acción, pero ya no en la ignorancia sino sintiendo en todo momento esa paz interior. La libertad de esa consciencia pura y felicidad permanente, no tocada por las acciones, ni limitada por este cuerpo mente y ni por sus relaciones con otros cuerpos mentes. No estando sujeto al deseo, frustración, muerte, estos son los velos que ya has retirado de tu interior.

La herramienta para quitar estos velos de confusión, que son la causa y raíz del sufrimiento, es el Advaita Vedanta. Ha de ser transmitido con fuerza, esto no lo puede leer ni te lo puede transmitir una persona que no ha hecho el esfuerzo de entregar el ego a la tradición, una tradición que no viene de la transmisión humana. Las frases de los Vedas no están creadas por ninguna mente humana, ego, ni inspiración, por eso pertenecen a todos.

Yº; Si nuestro cuerpo es una vestimenta y estamos viviendo en una rueda, reencarnándonos, volviendo a cometer los mismos errores en un ciclo continuo. ¿Qué sentido tiene el Samsara?

D.R.; Tiene un doble sentido, uno que tu experimentes el fruto de tu propia acción, eso es la ley del karma. Yo identificándome con el ego, el cuerpo sutil, la mente corazón alma que habitan este cuerpo, no el ser. Yo actúo por un deseo, mientras esto se de en ti, eres un ser limitado tienes deseos, y esos deseos de atraer lo que te da placer o rechazar lo que te provoca sufrimiento, mientras tu seas el ego que se identifica con el ser individual, entonces deseas y actúas. Eres esclava de tu karma, y tendrás que experimentar los frutos de tu acción que te proporcionaran un placer efímero o sufrimiento, en función de las acciones que elijas.

Una vez lo experimentas ese cuerpo muere, y vuelve a experimentar el fruto de otro karma, así constantemente, no es dios, ni el destino, es tu propia acción. Tenemos que ser conscientes de que es lo que nos enseñan las escrituras y como ser maestros de los instrumentos de los que disponemos aquí y ahora; emociones, amor, intelecto… para saber lo que tenemos que hacer con ellos y experimentar el karma. Hemos de ser conscientes de nuestros instrumentos y nuestras acciones y saber si estamos creando buen karma, para experimentar la felicidad o mal karma que nos llevara al sufrimiento.

La otra razón es para liberarte de la ignorancia de creer que yo soy mi ego, para que niegues las limitaciones de este cuerpo mente, deseos, ideas… La ignorancia se niega con su contrario, el conocimiento correcto del ser, una vez lo niegas sales de esa rueda de sufrimiento del Samsara. La liberación, salir de la rueda de Samsara se llama Mokhsa.

Yº ;¿Cuando transciendes Samsara y llegas a Mokhsa, la liberación, transciendes también el cuerpo físico?

D.R.; Esa mokhsa sucede aquí y ahora, en este cuerpo físico. El ser humano tiene unos instrumentos, la capacidad de discernimiento, la voluntad para decidir seguir por esta vía del karma, deseo acción… o sentir en si mismo una semilla que dice que existe algo más permanente, más real. Surge entonces esa inquietud: “lo quiero conocer”, y entonces siento la intuición de comenzar a estudiar una tradición como esta, el Advaita Vedanta.

 

David Rodrigo (Āchārya Jijñāsu)

Maestro tradicional de Advaita Vedānta
Luz de las Escrituras – Escuela de Advaita Vedānta Tradicional
Formación continua “Escrituras de Advaita Vedānta y Sāṅkhya-Yoga – Conocimiento y práctica tradicional”
http://luzdelasescrituras.wix.com/escueladevedanta

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