Yoga y amor

Yoga y amor

No hay otra cosa de la que quiera hablar sino del Amor. Y esta es una tecla que está tan llena de sentido cómo vacía de palabras. Espero estar a la altura de este reto. Que este artículo sea, por lo menos, una lectura que te haga reflexionar.
Nuestra mente es una huevera enorme llena de huecos. Cada hueco lo llenamos de un huevo de pascua: El huevo del Amor, el de Dios, el de Yoga y el de cada objeto que vive en este mundo (abstracto o concreto). Y el contenido de cada huevo es un concepto definido. Estas definiciones están determinadas por nuestras experiencias, por las enseñanzas recibidas, por nuestras lecturas… Por este cóctel de vivencias; experienciales, emocionales e intelectuales que llamamos «Vida».
Podemos decir, cómo mínimo y por tanto, que Dios es un concepto.
Si la definición de un concepto tan concreto cómo «una silla» puede mostrar discordancias de significado («objeto de cuatro patas que sirve para sentarse» ¿solo sirve para sentarse? yo a veces las uso para alcanzar un libro en una estantería ¿todas tienen cuatro patas?) puedes imaginarte el abismo semántico al que nos encontramos cuando nos referimos al Amor o al Yoga.
Un buen punto de partida para este artículo, por tanto, puede estar en que te explique lo que estos dos conceptos son para mi. Te pido, en confianza, que me perdones si mis definiciones e interpretaciones hieren tus ideas al respecto. Este texto es el intento imposible de definir lo indefinible. Un intento evocado al fracaso a no ser que este te acerque a una reflexión crítica sobre tus propias ideas.

YOGA
Yoga es un estado o experiencia que se alcanza cuando reinamos sobre la propia mente.
La práctica del Yoga me proporciona experiencias que re-dibujan mi sistema de creencias. Yoga es aquella práctica que, mediante la experiencia, cambia y reestructura mis paradigmas y los ecualiza con Dios.
Yoga es un concepto absoluto. Del mismo modo que el concepto «Paz». Todo lo que hago en mi vida lo puedo hacer practicando Yoga. Puedo descansar, pensar, comer, respirar, caminar, Amar… y que estas acciones sean la práctica del Yoga. El que intenta que su vida sea una práctica de Yoga constante es un Yogui.
Las experiencias de Yoga son trascendentales porque tenerlas supone trascender el mundo fenoménico y de los sentidos. Tenerlas supone trascender y por tanto salvar los nubarrones emocionales que enturbian la Vida.
Los textos sagrados suelen referirse a las experiencias de Yoga cómo «Realizaciones espirituales» ya que al tenerlas lo que está ocurriendo es que hacemos real aquello que somos, y que por no poder contener en el intelecto a menudo olvidamos.

AMOR
El Amor es un concepto abstracto y absoluto; incomprensible para el intelecto. Por tanto, indefinible.
Aún así, consciente de cometer perjurio en el intento, creo que me acerco bastante a su significado si lo defino cómo: El Amor es a Dios lo que la luz al Sol.
¡Milagro! Dios, el siempManel y Baghavanre intocable y al mismo tiempo padre de todo lo que existe se vuelve alcanzable, comprensible a través del Amor. El huevo de Pascua o concepto, que retengo en mi mente bajo el título «Amor» nunca va a ser preciso. Pero la experiencia del Amor ¡Ah! No lo podemos localizar en el intelecto pero si en el corazón. No lo podemos dibujar en un papel pero podemos saber que, en efecto, existe.
No hay nada mas en lo que puedas confiar a ciegas sino en el Amor. Pues este nunca traicionará tu expectativa de Paz.
A pesar de que creo firmemente que el Amor no es una experiencia emocional no me atrevo a decir que las experiencias emocionales que nos suscitan «Amor» no sean tal.
Las experiencias emocionales que identificamos cómo experiencias de Amor o enamoramiento, son experiencias de Amor verdadero troqueladas con un molde pequeño.
Esta mañana se formó un charco de agua sobre un suelo de baldosa roja en el terrado de mi casa. En este se veía reflejado el cielo. Si mi única experiencia del cielo fuera a través de lo que veo en este charco diría que el cielo es rojo, pequeño, redondo, acuoso… Sin duda una visión inexacta e imprecisa del cielo. Pero ¿puedo negar que lo que se ve en ese charco es el cielo? No.

Patanjali dice: «Yogash chitta vritti nirodhah». Que, según la definición del traductor e interprete Marshall Govindan, significa: Yoga es el cese de la identificación con las fluctuaciones de la mente.
Dicho en otras palabras: Dejar de creer que soy mi mente, mis emociones, mis placeres, mis dolores, mis experiencias mundanas para empezar a Ser lo que subyace tanta interferencia es Yoga. Y lo que sugiere Marshall Govindan en su interpretación es que esto se logra mediante al «cese de la identificación».
¿Cómo se hace esto?

Swami Vivekananda (devoto de Sri Ramakrishna, monje y predicador espiritual. Uno de los primeros en emigrar a occidente, Chicago, y con él el Advaita Vedanta), en su libro «Bhakti Yoga» dice que el Amor lo tiñe todo. Que hasta un asesino mata por Amor. Solo que con un Amor tan bajo que no trae Paz. Dice que el opuesto al miedo no es el Amor. Nos ofrece una mirada no dualista del Amor. Lo cual para mi tiene todo el sentido puesto que si el Amor es una «emanación» de Dios, y Dios es Todo (Uno con todo) entonces ¿cómo puede ser el Amor el opuesto de algo?
Una vez le pregunté a Swami Probuddhananda, monje devoto de mi Gurú; Sri Sri Bhagavan, como se hacía para practicar el Amor desde un punto de vista de Yoga o espiritualidad. Y el me respondió de una manera tan esclarecedora y sencilla que aún hoy no he encontrado una mejor forma de contarlo: Amor es atención. Aquello que atiendo lo Amo. Wah!
Con los años, haciendo uso de esta información, me atrevo a decir que es cierta, que funciona. Concuerda.
El Amor se manifiesta como un poder que parte del que atiende a lo que es atendido. Es Dios, el amable y transigente Dios, poniendo luz sobre las cosas. Y en su generosidad podemos usarlo a nuestro antojo. Si uso mi atención a favor del asesinato mi mente recibirá el reflejo de ese crimen. Es un juego de espejos. Si en frente del espejo (atención) pongo un zapato, en el espejo veré un zapato. Pero si en frente del espejo pongo otro espejo, lo que veré es el infinito (benditos los ascensores que me recuerdan que mi vida es un misterio). Si en frente de mi atención pongo al que atiende: Samadhi.
Eso mismo dice Patanjali con el sutra Dharana – Dhyana – Samadhi: La atención me conduce a la meditación y la meditación me conduce a la experiencia de Dios. Lo único que el ser humano puede hacer es la primera (atención), las dos siguientes son consecuencias inevitables de la primera. Consecuencias inevitables cuando la atención es absoluta: Honesta, humilde, presente y sincera.

Bhakti Yoga
El Bhakta, que es el que practica el Yoga del Amor, no hace otra cosa que Amar todo el tiempo. Se relaciona desde el Amor con todo lo que hay dentro y fuera. El Bhakta es aquel que atiende el mundo interior y exterior sin prejuicio ni apego, con honestidad, sinceridad, presencia y humildad. De este modo se conmueve y su conmoción reduce el flujo de ondulaciones de la mente.
El Bhakta, aunque al Amar totalmente encuentra la liberación (Moksha), su único objetivo al Amar es el Amor en si mismo. Esta es la manera en que este practicante de Yoga debe poner la mente. Entregando su vida y su pensamiento al Amor. Por eso se dice del Bhakta que es aquel que rinde su mente al misterio.

Yo no sé si todo esto, que a la luz de las palabras puede parecer tan complicado es o no es Verdad. Yo creo que, salvando el inevitable matiz de inexactitud, sí lo es. Pero eso casi diría, es lo de menos. Si más no, aunque la Verdad absoluta no existiera (que no lo creo). Si la Vida fuera cómo alguno de mis viejos amigos la describen; Nacemos y morimos, fin del cuento… Si esto fuera cierto, entonces, de todos modos, dedicarle la vida al Amor hace de este sinsentido algo que por lo menos es bello. No hay nada que perder en la práctica del Amor así sea todo un efímero invento humano.
No hay nada mas en lo que puedas confiar a ciegas sino en el Amor.

«Love is the main thing» Sri Sri Bhagavan.

“No querría cerrar este artículo sin una advertencia y un agradecimiento: Una advertencia de que me quedo con unas ganas tremendas de profundizar en muchos de los conceptos que se exponen en este artículo. Me quedo con las ganas para otro artículo.
Y un agradecimiento enorme para Ara y Marta y su ímpetu y fuerza de cara a producir esta revista. Y lo más valioso de todo es el cariño que le ponen a estas páginas que tienes entre manos. Bendiciones para ellas y para este proyecto.”

Manu Om
Devoto de Sri Sri Bhagavan, cantautor de canto devocional, formador de Yoga y padre.
www.manuom.com

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