APRENDE Y ENSEÑA Y APRENDE

Aprende y enseña y aprende.

Aprende

 El entusiasmo que te produce aprender algo nuevo es lo que hace que realmente aprendas. Aprendes desde la emoción, ahí es donde el conocimiento se transforma en algo experiencial. De ahí que formarte solo desde el conocimiento sea como aprender a bailar sin música, puedes memorizar los pasos pero nunca lograrás fluir con la coreografía.

La enseñanza está en todas partes, todo es maestro: el placer y el dolor, la oscuridad y la luz, la cima y lo profundo del pozo, todo tiene la potencialidad de ser gurú.

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Está muy extendida la creencia de que la vida es una escuela en la que ir acumulando conocimientos, vivencias, práctica, en la que ir añadiendo piezas de puzle para ir agrandando tu sabiduría. Sin embargo soy de los que cree que el proceso de aprendizaje no es tanto sumar conocimiento como eliminar ruido para poder recordar.

El conocimiento se adquiere, con la sabiduría se reconecta. De ahí que el verdadero aprendizaje se acerque más a un desnudarte y purificarte, a un quitarte capas y bucear en la sima que te conecta con la gran maestría innata en todos, que a un instalar más información en tu disco duro.

Todo lo que has aprendido es lo que hoy te convierte en quien eres. Tu riqueza es un cúmulo de situaciones maestras que te han dado forma, te han formado.

No cambio por nada el orgasmo cósmico que produce la chispa del conocimiento cuando algo encaja en todo tu ser a partir de una idea creativa, de una experiencia renovadora o de una revelación de sabiduría que te hace comprender que eso que ahora descubres ya lo sabías pero estaba oculto tras una capa de juicios morales, vendajes intelectuales y tapias emocionales.

Y enseña

Quizá solo encuentre una cosa más excitante y más placentera que aprender: enseñar.

Cuando has sido tocado por algún conocimiento que ha hecho virar tu vida, fortalecer tus cimientos o expandir tu conciencia, es casi una obligación tratar de tocar a otros, de compartirlo. Las semillas que en ti dieron fruto han de volver al universo, quizá alguna de ellas caiga de nuevo en terreno fértil y haga crecer el árbol de la sabiduría humana. Enseñar crea y te crea.

Y aprende

 Tu proceso natural hace que nunca vayas a volver a ser quien ayer eras por dos básicos motivos: la oxidación celular y el aprendizaje. En dos palabras: envejecimiento y sabiduría.

Quizá lo que aprendas hoy hará que tu vida vibre con un nuevo sonido mañana. Fomenta esa curiosidad por ampliar miras, por sentir nuevas emociones, por comprender nuevos misterios. Sé un eterno aprendiz en el camino de volver hacia ti. Aprende y enseña y aprende.

Arnau Benlloch – Inspiración para el cambio

www.arnaubenlloch.com

 

 

 

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