LA JAULA ESTÁ ABIERTA

La jaula está abierta 

 Parece mentira que tengamos que defender lo que es nuestro patrimonio, que tengamos que inventar un nombre y poner unos adjetivos para explicar lo que somos como si no lo fuéramos, como si se nos pudiera arrebatar de las manos… estamos locos.
Hablar de la libertad es tan absurdo como hablar del amor, de la paz o del ser; no hay nada que decir.
De hecho, si estuviéramos más tiempo sin decir nada, estoy segura de que nuestro mundo sería muy diferente, seríamos conscientes de que somos libres, libres y fuertes en nuestra libertad, fuertes en nuestra integridad y en nuestros vínculos. Eso oiríamos, si estuviéramos más en silencio.
Mis referencias psico-filosóficas más sólidas, cuentan que la causa de todos nuestros males es la desconexión; a nivel humano y a nivel trascendente, el mismo gesto, desconectar. De la desconexión el miedo, del miedo el dolor, del dolor la huída, de la huída el sufrimiento y del sufrimiento la cárcel. Y un velo de ignorancia que se va tejiendo imparable y sostiene este estatus de locura en el que estamos sumergidos. IMG_9862
Como seres humanos, todos nos hemos desconectado de nuestros impulsos primarios para sobrevivir ante unos padres que no podían abrazarnos tal como éramos. Como seres trascendentes una parte de nuestra mente se olvidó de quién era y en esa alucinación se desconectó de su fuente. A partir de ahí, nos hemos inventado todo, innumerables sustitutos de lo que somos y de quienes somos, nos hemos inventado una libertad que nos ata con dependencias o bien es inalcanzable y efímera, no hemos inventado un amor con iguales atributos, nos hemos inventado un yo que no nos representa. Sustitutos vacíos, decorado de cartón que nos seduce y luego nos castiga. Pero qué vamos a hacer, hemos aprendido tan bien a huir que seguimos y seguimos inventando escapatorias inútiles, para sobrevivir. La cárcel está dentro, nuestra neurosis es el guardián… ¿y nosotros? ¿hay alguien ahí?
Ya sabes la respuesta.
Hay alguien más, hay uno que observa y que sabe lo que pasa. Se encuentra en el centro de mando que está detrás de todo, en el centro de la mente, y tiene la llave.
Esta nuestra conciencia clara y genuina es muy poderosa, pero está desmagnetizada por falta de atención. Tanto creer que todo está fuera ha girado nuestra energía vital hacia el decorado, cualquier cosa nos atrae más que nuestro silencio, cualquier cosa tiene más magnetismo que el que observa. Y la solución no es fácil pero si sencilla: devolver toda esa energía hacia dentro, cerrar los ojos, respirar, callar, y escuchar profundo. Ya sé que esto también lo sabes, pero ya ves que no hay huevos ¿no?
«Hola, me llamo Fedora y soy adicta a la distracción. Estoy tan intoxicada que no tengo fuerza para escuchar profundo, tengo tanto miedo de lo que pueda oír allí dentro que invento e invento sin parar, corro todo el día en la rueda del hámster… necesito ayuda, gracias por escucharme.»
Pues eso, voy a volver a decir lo que algunos han dicho y muchos han oído: si queremos reconectar, hemos de tomar la decisión de escuchar profundo y ser la libertad que somos; usar el poder dormido, la vitalidad sesgada y la inteligencia atrofiada para conseguirlo, y perseverar como si fuera de vida o muerte, que lo es.
Y así, de la mano del que observa, iremos caminando poco a poco hacia la reconexión, hacia el contacto, conociendo los obstáculos, atendiendo el dolor, calmando el miedo, perdonando y viendo claro.
Como seres trascendentes somos hermosamente iguales, como seres humanos somos hermosamente diferentes. 
Mientras caminamos de vuelta a nuestro centro, vamos pudiendo ver nuestras limitaciones y heridas con respeto y dignidad, podemos comunicarlas y buscar lo que necesitamos sin violencia, usamos nuestra fuerza para pedir ayuda y para perseverar en nuestro propósito, aprendemos a cuidarnos los unos a los otros, presenciamos la expresión de los demás sin miedo, la nuestra también.
Mientras caminamos vamos juntos, eso sí que es inevitable.
Si hay algo que decir sobre la libertad, es que no es estar solo. 
Y ya que estamos, igual si que puedo aventurarme a decir algo más sobre el tema de este artículo, con tu permiso y el de mis años y experiencia. Ejerciendo la libertad que somos, decimos cada uno lo que piensa sin que se mueva un pelo nuestra valía, el respeto es un pilar sólido en el que podemos sembrar las semillas de mundos vivos y bellos, la polémica es un juego mucho más interesante que el del consumo, sin cadáveres, la diversidad es el paisaje que proyecta la apertura de nuestra mente donde se despliega nuestra fuerza creativa, las relaciones, uf! ni te cuento, flexibles generando formas múltiples en función de nuestras necesidades y de la posibilidad de apertura de nuestro corazón, el cual, en libertad, 2se va abriendo sin prisa y si pausa, reconociendo su cualidad y tocándonos como la medicina insuperable que es, no nos hacemos lío con poseer porque sabemos lo que tenemos y lo cuidamos con el fuego de la presencia y el afecto intrínseco que nos contacta… en la libertad que somos los niños vienen a un lugar disponible para ellos, los acompañamos en nuestro rol, que está niquelado, y ellos nos acompañan en el suyo, y volamos, volamos por dentro y por fuera, volamos en silencio, volamos mientras nos miramos, mientras estamos trabajando, volamos aterrizando, poniendo orden en el caos y dandole sentido a la vida, volamos y morimos volando, y volando seguimos hacia el misterio… 
En realidad, la desconexión no es posible, nuestra raíz y destino es el contacto, también nuestro presente. Detrás del velo, en el silencio, estamos en contacto, como un suave y continuo murmullo que acuna nuestra mente y devuelve a la fiera a su estado genuino.
La jaula está abierta.
Directora de Happy Yoga Formadora de profesores de yoga PREM y bailarina fedora@happyyoga.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *